lunes 29/11/21

1. El año pasado, la familia real recibió 82 millones de libras del pueblo británico

Buena parte de las ganancias de los monarcas proviene de las tierras que heredaron y las inversiones. Cada año reciben de la tesorería decenas de millones de libras como «subsidio de la soberana» (Sovereign Grant). Esa es, precisamente, la parte de las ganancias que perdieron el príncipe Harry y Meghan Markle, cuando decidieron renunciar a sus privilegios reales.

Pero no todo está tan mal: antes del «Megxit» la parte del subsidio del príncipe Harry no cubría más del 5% de los gastos de la pareja. El otro 95% se lo asignaba el príncipe Charles del Fondo Fiduciario. También, como herencia de la princesa Diana el joven recibió, según las estimaciones, unos 20 millones de libras. Por eso, seguramente, no verás al príncipe y su esposa trabajando en el Burger King. A menudo discutimos las noticias de Harry y Megan en cursos online de inglés.

Se calcula que el capital general de la familia real británica es de unos $88 mil millones, mientras que a la reina en sí le corresponden $530 millones. Por eso, aún sin el dinero de los impuestos, la familia real viviría bastante bien.

2. La reina estuvo hablando 10 minutos con el desconocido que se coló a sus aposentos

El 9 de julio del 1982, el británico Michael Fagan se coló al palacio de Buckingham. Pero eso no fue todo: se metió a la habitación de la reina a través de las tuberías. Los guardias, pese a haber escuchado el alarma, pensaron que no era más que un error.

Según una de las versiones, Isabel II se despertó porque Fagan abrió la cortina y se sentó en la esquina de su cama. Él le pidió un cigarrillo y la reina llamó al sirviente, pero este volvió ya con los guardias. Se retiraron los cargos de Fagan porque, en aquel momento, entrar ilegalmente (trespassing) al territorio de la residencia real, no se consideraba delito. Pero aun así, el hombre acabó pasando medio año en un hospital psiquiátrico. Según su madre, solo quería hablar con la reina.

Es más, un mes antes del incidente, Fagan ya estuvo en el palacio. Se metió, por la noche, por una ventana abierta en el techo, paseó por el palacio, se bebió una botella de vino y se fue a casa. No saltó ni un solo alarma, y los guardias no le creyeron a la sirvienta.

3. Isabel II estuvo 5 meses sirviendo como mecánico del ejército durante la Segunda Guerra Mundial.

En el año 1942, la Isabel de 16 años (en aquellos tiempos aún una princesa), se registró en la oficina de empleo (Labour Exchange). Quería formar parte de las fuerzas armadas femeninas. Pero pudo convencer a su padre, el rey George VI, solo para el febrero del 1945. En ese momento, la futura reina se unió al «Servicio Territorial Auxiliar de Mujeres». Allí se formó como mecánico de guerra: le enseñaron a cambiar las ruedas, arreglar motores, conducir camiones y coches de ambulancia, entre otras cosas.

Lo único que la diferenciaba del resto era que, cada noche, tenía que volver al palacio Windsor. En cinco meses, fue promovida a comandante júnior y se convirtió en la primera mujer de la familia real que sirvió en el ejército.

4. En la torre de Londres siempre tienen que vivir 6 cuervos, porque si no la familia real caerá

Desde siempre, los cuervos (ravens) habitaron en toda Gran Bretaña, incluyendo el palacio-fortaleza. Según la leyenda, en el siglo XVII un astrónomo le pidió a Charles II echar a los pájaros que le molestaban realizar sus observaciones. Al monarca le avisaron que puede traer mala suerte y este, para no jugársela, no solo no cumplió la petición del astrónomo, sino que también ordenó que en la torre siempre haya cuervos. Por extraño que parezca, esa tradición sigue en pie aún hoy día.

Ahora hay siete cuervos: seis «esenciales» y uno de «por si acaso». A los cuervos se les cortan un poco las plumas de un ala para que no puedan irse lejos. Les cuidan, a diario, los representantes de la guardia de Yeomen. Los pájaros tienen nombre, y sus cuidadores afirman que pueden simular la voz humana e, incluso, hacerse los muertos para llamar la atención de las personas.

5. Una vez, Isabel II se ha llevado 12 toneladas de equipaje

La vida de la reina británica está llena de hechos inesperados. Con sus 93 años se convirtió en la monarca más longeva del país y  lleva 67 año, oficialmente, en el poder. Fue la primera reina que salió en la televisión, y lo único que no salió es el proceso de unción (The Holy Anointing), porque se considera sagrado.

Pero todos esos récords quedan eclipsados por el hecho de que, en 1953, para un tour de medio año por los países de la Mancomunidad de Naciones, la reina se llevó 12 toneladas de equipaje. Acuérdate de eso la siguiente cuando tengas que hacer la maleta (o la mochila, que tiene que caber en la zona de equipaje de mano de una aerolínea low cost)

6. Isabel II tuvo más de 30 corgi

En su infancia, la pequeña Lilibeth (así la llamaban los miembros de su familia) al ver al Welsh Corgi del marqués Bat se enamoró de esa raza. Desde los siete años, Isabel siempre tenía al menos un corgi. Para su mayoría de edad le regalaron a una corgi llamada Susan, a partir de entonces, el resto de sus mascotas eran descendientes de esta perrita. Los perros eran tan preciados, que tenían su propia habitación en el palacio de Buckingham. En 2015 la reina decidió dejar de criar perros, para que no se queden sin dueña después de su muerte. Sus últimas mascotas participaron en el vídeo con James Bond que se hizo para las olimpiadas del 2012.

7. En la familia real hay 7 duques y 1 conde

Ya habíamos comentado que el título del duque—el más alto después del título del rey y reina—los príncipes lo reciben después de casarse. Pero esta regla tiene excepción: el hijo menor de la reina, el príncipe Edward, se convirtió en conde. No se sabe muy bien por qué. Se cree que tras la muerte de su padre, Felipe, se le pasará el título del Duque de Edimburgo. Es curioso que a la lista de los duques de la familia real no entra el duque de Lancaster, pese a que ese título lo tenga la misma reina. La cosa es que el título y las tierras del ducado se pasan junto a la corona desde el año 1399. ¿Pero por qué duque y no duquesa? Esta formulación la eligió la reina Victoria. Pensó que, de no ser así, dará la sensación que es la esposa del duque, y no una portadora del título con todos sus derechos.

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