viernes 22/10/21

Sinde sobre Thyssen: Este "chantaje" no se da en otros coleccionistas

La exministra Ángeles González-Sinde estuvo a punto de llegar a un acuerdo con Carmen Thyssen sobre su colección, pero en el último momento se echó para atrás: "Es su práctica habitual, por lo que parece". Esta actitud, "esta especie de chantaje constante", no se da con ningún otro coleccionista

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La exministra responde sobre las negociaciones que mantuvo con la baronesa durante su mandato -abril de 2009 a diciembre de 2011-, y que estuvo salpicada por otra polémica, la venta de "La esclusa", de John Constable.

"Hicimos todo lo posible para encontrar un acuerdo", pero cuando parecía que lo había conseguido, se echó para atrás y vendió el cuadro en una subasta en 2012 por 28 millones de euros. Por eso, a González-Sinde no le ha sorprendido lo que ha pasado con el "Mata Mua" y otros tres cuadros, tres de los cuales salieron del museo madrileño durante el estado de alarma.

No fue la única ministra que lo intentó, le consta que otros, entre ellos la actual vicepresidenta Carmen Calvo, cuando era ministra de Cultura en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, también estuvo a punto, y entonces "había muchos más recursos".

Pero no lo consiguió ni ella ni ninguno de los diez ministros que se han sucedido en el cargo desde que cedió su colección al Estado en 1999.

A la exministra le da rabia, especialmente, porque los museos españoles están "llenos" de obras en depósito, donadas o prestadas por coleccionistas españoles e internacionales y "no hay ninguna atención hacia ellos", reivindica.

"Jamas he visto un comportamiento así. Su comportamiento no es ejemplar, lo siento", dice. "Los contribuyentes no le deben nada a Tita, la imagen es que nos hace un gran favor, nos hace el mismo o menos que muchos otros coleccionistas", asevera.

Solo hay que mirar, apunta, al Museo Reina Sofía con la colección de Soledad Lorenzo, el Museo del Prado o el MNAC de Barcelona, con la Colección Cambó, por no hablar de los coleccionistas que crean museos con sus propio dinero como Helga de Alvear. El préstamo de Carmen Thyssen en este sentido "no es excepcional".

La colección de la baronesa no tiene nada que ver con la que su marido vendió al Estado en los noventa y que "está salvaguardada", pero la suya sigue siendo privada aunque está expuesta en el mismo museo y junto a la de su marido: "Con esa ambigüedad se ha jugado mucho".

Cuando se visita el museo se puede ver claramente la diferencia. La colección del fallecido barón Thyssen está en el edificio principal y la de Carmen Thyssen está alojada en la ampliación que se realizó a principios de los 2000 y hay un cartel que lo indica.

"Si no considera que le interesa compartirla, que se la lleve y un gasto menos. Como dijo el ministro (José Manuel Rodríguez Uribes) existe la propiedad privada", señala.

Además de la colección expuesta en el museo madrileño, Carmen Thyssen tiene distribuida su colección en otra pinacoteca que lleva su nombre en Málaga y en un espacio en Sant Feliu de Guíxols para exposiciones en verano.

"Los museos no los paga ella con sus recursos, son los españoles, por eso, insisto, no le debemos nada, si echáramos las cuentas a lo mejor nos sale que ella nos debe a nosotros", asegura González-Sinde, que también recuerda que su relación con ella siempre fue correcta, cordial y basada en el respeto.

El Ministerio de Cultura está en un "momento delicado" por la crisis del coronavirus y tiene una responsabilidad no solo con el Thyssen Bornemisza sino con todos los museos españoles, por eso cree que habrá que valorar de manera especial las negociaciones y los recursos que conllevan.

"La cultura tiene muchos frentes abiertos -recuerda-, hay que ser cuidadosos".

Durante su mandato, González-Sinde fue una firme defensora de los museos españoles y su empeño fue dotarlos para que adquirieran obras, porque "incrementar el patrimonio público es lo mejor que puede hacer un Gobierno".

"He tenido el privilegio de conocer a muchos trabajadores de un museo y sé el trabajo que hay detrás cuando se abren sus puertas cada mañana. El museo debería ser un templo laico, donde buscamos recogimiento y encuentro, no solo vender entradas y hacer caja", reflexiona. 

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