jueves 22.08.2019

Manuel Vilas: “La literatura no es algo accesorio, es un bien necesario”

El escritor Manuel Vilas considera que la cultura “es el final del camino de las democracias más avanzadas” y defiende que la literatura, como parte de ella, no es algo accesorio, sino “un bien necesario” que genera muchos puestos de trabajo

Manuel Vilas: “La literatura no es algo accesorio, es un bien necesario”

En una entrevista durante una visita a Pamplona, el autor de "Ordesa" se ha mostrado “muy contento y a veces anonadado”, aunque siempre agradecido, ante la acogida de esta obra, una crónica de la España de los años 60 y 70 narrada con tintes autobiográficos.

Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962) está trabajando en un nuevo proyecto, aunque todavía -ha dicho- es pronto para adelantar detalles.

Pregunta: Su obra "Ordesa" ha sido uno de los hitos de la literatura española en 2018. ¿Qué se siente ante este éxito?

Respuesta: El sentimiento dominante es el agradecimiento a los lectores, ellos son los dueños de ese libro. El grado de emoción con que vienen a verme y el grado de complicidad que hay con la historia que se cuenta en el libro es grandioso. Me he dado cuenta de una cosa fantástica y maravillosa, y es que España está llena de buena gente, porque los he visto.

P: ¿Cuál cree que ha sido la clave de esta acogida?

R: Es porque trata un tema que a todo el mundo le importa, que es la relación entre padres, madres e hijos. El motivo del éxito es tratarlo de una manera sincera, directa y sin esconder nada. También en Portugal o Italia, países en los que se ha traducido, ocurre lo mismo: es un tema universal, las relaciones de padres, madres e hijos interesan en todo el globo terráqueo.

P: "Ordesa" es un viaje a su pasado y a la vez una crónica de la España de las últimas décadas. ¿Cómo la definiría?

R: Para mí es una carta de amor a mi padre y a mi madre. Lógicamente, para que esa carta de amor tenga sentido, tengo que contar sus vidas, y para contar sus vidas tengo que contar dónde ocurrió esa vida y en qué contexto histórico y social. Ahí es donde aparece la España de finales de los 60 y principios de los 70, que es donde más incide el libro.

P: ¿Cómo surge la idea de redactar esta obra?

R: A raíz de la muerte de mi madre. Se cerraba un núcleo familiar porque mi padre ya había muerto y me puse a escribir porque se me impuso esa historia. Si no hubiera sido escritor no hubiera escrito esa historia, pero me vi obligado, se me impuso de una manera carnal casi. Todo el mundo pierde a su padre y a su madre, es ley de vida.

En el caso de un escritor, lo que ocurre es que, como tiene los útiles de la escritura y tiene la maquinaria de la narrativa en la cabeza, rápidamente esa historia se le impone. Y un escritor, cuando se le impone una historia, no tiene más remedio que escribirla. No tenía sentido que, viviendo lo que estaba viviendo, me pusiera a escribir ficción. Fue un proceso muy natural.

P: ¿A su juicio, cuál es la situación de la literatura en España?

R: En un país avanzado, con una democracia y una sociedad moderna, la cultura es un bien público fundamental. El espacio cultural es el final del camino de las democracias más avanzadas. La buena vida está en la cultura, y el objetivo de la política es la felicidad de los ciudadanos y esa felicidad ocurre dentro de la cultura.

La literatura forma parte de la cultura y es un bien necesario, no es algo anecdótico ni algo accesorio; la cultura además es una industria. Puede defenderse desde muchos ángulos, pero también desde la productividad: la cultura genera puestos de trabajo, y muchos. 

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