Sábado 22.09.2018
Herramientas jurídicas

El Juicio Monitorio, la principal herramienta para reclamar deudas

https://www.procuradorleon.com/juicio-monitorio-para-cobro-morososUn proceso judicial orientado a ser sencillo, pero del que conviene conocer todos los detalles para poder realizar debidamente su puesta en marcha

La morosidad es algo que se ha extendido de forma preocupante por toda España en la última década. Tras abrir sufrido una crisis económica que ha dejado importantes secuelas en todo el país, y de la que sigue habiendo cierto rastro en numerosos hogares, los impagos se han vuelto algo más que frecuente en muchos lugares.

Reclamar a morosos, además, ha pasado a ser una práctica habitual para numerosas empresas e incluso trabajadores por cuenta propia. Recurrir a los juicios monitorios se ha postulado como una de las soluciones más efectivas, además de los famosos cobradores del frac, plagando salas y salas de tribunales con el fin de liquidar esas deudas contraídas por terceros que se niegan a pagarlas, sea por falta de fondos o incluso por descaro.

La figura de esta iniciativa legal es algo que, a pesar de su utilidad y eficacia, como se puede ver en este artículo sobre el Juicio Monitorio, no es tan conocida como cabría pensar. Su finalidad es la de reclamar una cantidad de dinero que ha sido adeudada, cuyo plazo de pago ha vencido y que puede ser exigida. Un mecanismo por el que la parte reclamante exige que se le pague (en moneda nacional o incluso extranjera, de ser necesario) sin ninguna condición adicional.

Un planteamiento en el que, además, no se exige una cuantía mínima que necesite la intervención de un abogado o procurador. No obstante, si el deudor se opusiera a la realización de dicho juicio, tratando de llegar a uno verbal; sí sería necesaria la actuación de cualquiera de estas figuras, algo únicamente posible si la deuda iguala o supera los 2.000 euros.

La naturaleza de los juicios monitorios es bien sencilla. Buscan resoluciones rápidas y efectivas para unos casos que se han vuelto más frecuentes de lo habitual. Debido a esto, son el mecanismo más práctico y recomendable para cualquier empresa, profesional o incluso comunidad de propietarios que tenga que hacer una reclamación económica. De hecho, su resolución suele acabar con la realización de un pago a corto plazo para solventar la deuda y liquidarla.

¿Cuáles son las fases del juicio monitorio?

 

1 - Reclamación y petición

 

El punto de partida es un escrito en el que el acreedor específica todos los detalles sobre el deudor. Se indica su identidad y su domicilio junto con el origen y la cantidad de la deuda contraída, además de aportar los documentos que acrediten la existencia de esta.

Este punto varía en función del tipo de solicitud a realizar. Si, por ejemplo, es un particular el que firma, no necesita más que aportar esta información y llevarla a los tribunales para que comience el procedimiento; no obstante, en caso de tratarse de una comunidad de vecinos que debe reclamar a una figura en concreto, hay que llegar a un acuerdo común y realizar una aprobación en junta de propietarios para actuar conforme a lo que dicta la ley. De hecho, se ha de establecer un plazo de pago prudencial que normalmente se ubica en los 15 días tras la recepción del escrito.

2 - Solicitud de pago

 

Una vez presentado el escrito formal para proceder con el juicio monitorio, un secretario judicial debe encargarse de comunicar al deudor el plazo para realizar el pago al acreedor o, en caso de haberse solicitado, personarse en el tribunal. 

Si el deudor comparece y paga en el plazo indicado, todo quedará archivado y se cerrará el caso. Esta situación suele denominarse “allanamiento al monitorio”.

En caso de que el deudor decida no comparecer en el plazo de 20 días instaurado por el secretario, se dictará un decreto que tendrá que ejecutarse. A partir de ese momento, todo pasa a la vía ejecutiva y se complica.

Hay una tercera situación, y es que el deudor comparezca para oponerse a través de un escrito de oposición. En este caso, se traslada debido a un salto a juicio ordinario o verbal y, si la cantidad reclamada no excede a la de un juicio de este tipo, el secretario ofrecerá un plazo de 10 días para impugnar el escrito. Si la cuantía sí excede, se concede un plazo de un mes al acreedor para formalizar una demanda.

El resto es un trámite legal que implica declaraciones y tribunales, además de pruebas. La situación puede complicarse si el deudor opone resistencia, aunque por norma general todo suele resolverse a favor del firmante de la reclamación de pago. Recurrir a este mecanismo legal se ha vuelto, desgraciadamente, en una práctica bastante frecuente en los últimos años. Por eso mismo, conviene saber bien cómo es el trámite y qué plazos se manejan.