lunes 14.10.2019
SECRETOS Y COMPLICIDADES DEL TERRORISMO ISLÁMICO

“El Gobierno y la Corona británica protegen y financian a terroristas"

Daniel Estulin, exagente de la KGB, que ha dedicado gran parte de su vida al trabajo periodístico, vuelve a la carga con una nueva obra. Tras sus investigaciones sobre el gobierno en la sombra del Club Bilderberg, presenta 'Fuera de control', una investigación que pretende demostrar "cómo Occidente creó, financió y desató el terror del Estado Islámico sobre el mundo"

Daniel Estulin.
Daniel Estulin.

Existen oscuros poderes que trascienden a los gobiernos democráticos y manejan hilos que manejan grupos e instituciones que funcionan como marionetas. Fiel a su línea, es la tesis defendida por el autor Daniel Estulin, candidato al Premio Nobel de la Paz y al Pulitzer, en su nueva obra ‘Fuera de control’ publicado por Editorial Planeta. Después de desvelar los entresijos sobre las “fuerzas secretas” que mueven el mundo, como el famoso Club Bilderberg -uno de sus temas estrella- , Estulin vuelve a la carga para desvelar los secretos y complicidades del terrorismo islámico. En este caso, las marionetas son representadas por grupos terroristas y yihadistas.

A través de más de 700 notas cargadas de fuentes, informes, revistas especializadas y declaraciones de expertos, el autor pretende demostrar que tanto el ISIS como otros movimientos islámicos extremistas –Hermanos Musulmanes, talibanes o Al Qaeda en el Magreb- han sido creados por los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña y sostenidos por el régimen de Arabia Saudí con un objetivo claro: desestabilizar la zona para que las élites no pierdan el control sobre Oriente Medio. “La llamada guerra global contra el terrorismo se ha convertido en uno de los mayores engaños criminales de la historia moderna. La amenaza terrorista local es una invención. Sí, los terroristas existen, y sin embargo, ¿quién los puso ahí en primer lugar? ¿Quién sentó las bases, los financió les proporcionó armamento, les observaba marchar y asesinar con impunidad por casi todo Oriente Medio?”, pregunta Estulin.

Estulin divide su investigación en tres bloques: El juego del diablo, los saudíes, el ISIS y todo lo demás. La primera parte de la obra la dedica a esclarecer las presuntas complicidades de las grandes potencias e instituciones con el terrorismo yihadista. El autor las define como el “eje del mal” y señala directamente a Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudí e Israel. “Desde los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos, junto a sus aliados regionales, ha patrocinado cada vez más a yihadistas de todo tipo para destruir cualquier estado social que se resista a sucumbir las pretensiones hegemónicas del Imperio…El Estado Islámico de Iraq y Siria (ISIS) es un instrumento al servicio de la estrategia de la guerra civil, y está financiado y armado por las mismas fueras lideradas por Estados Unidos que lanzan bombas sobre él en Siria e Iraq”, afirma el autor. Estulin también plantea la siguiente pregunta: “¿Te has fijado en que allí donde haya un país con un gobierno independiente que tenga reservas petrolíferas o recursos financieros, agrícolas o estratégicos que no se hayan sometido aún al control corporativo transnacional siempre existe una campaña liderada por Estados Unidos para destruirlo?”.

Sin embargo, Estulin hace especial hincapié en el papel interpretado por el gobierno de Gran Bretaña, dedica un amplio espacio de su obra a denunciar su responsabilidad en los conflictos en el que plasma numerosas acusaciones. “Londres es el centro neurálgico del terrorismo islámico”; “El recrudecimiento de la locura islámica es un proyecto de la City de Londres”; “Los Hermanos Musulmanes son una secta fundamentalista musulmana engendrada por los servicios secretos británicos”; “Londres es el epicentro y la sede de decenas de las organizaciones terroristas internacionales más sangrientas, financiadas y protegidas por el gobierno y por la propia Corona británica”. En definitiva, el autor considera que “Reino Unido no sólo es el epicentro y hogar de decenas de las organizaciones terroristas internacionales más sangrientas” sino que “los terroristas afincados en Inglaterra operan amparados por el gobierno y la Corona británicos”. Por otro lado, también arremete contra el régimen de Arabia Saudí y explica que “juega un papel esencial” en todo este entramado: “Los británicos fijaron la política, definieron el diseño, organizaron el terreno y protegieron y apoyaron a los terroristas, pero el dinero siempre procedía de Arabia”. “Hay una estructura jerárquica anglo-saudí que controla Al Qaeda y todos los demás grupos del frente yihadista…Los Hermanos Musulmanes, Al Qaeda, los talibanes y el ISIS son una creación anglo-saudí…los anglo-saudíes los dirigen como si fueran un ejército internacional con el fin de destruir los estados nación y aterorizar a la población”, añade.

El estudio elaborado por Estulin explica que las potencias que buscan apropiarse de los recursos del planeta provocan el retroceso de países que se encuentran en vías de desarrollo. Según el autor, el método utilizado para generar la desestabilización consiste en implantar las formas más retrógradas de pensamiento para paralizar las corrientes liberales. En el caso de los países de Oriente Medio y Asia Central consiste en propagar el fundamentalismo islámico. “Las élites consideraban suyos los recursos de la Tierra y no querían compartirlos con un Tercer Mundo emergente y en vías de desarrollo (…) El Imperio del dinero depende de la supresión del progreso científico y del conocimiento, favoreciendo el atraso y la ignorancia”, apunta. Estulin también expone los beneficios colaterales del “Imperio”. “Allí donde esté presente Al Qaeda aparece a continuación el ejército estadounidense, y en la retaguardia de los militares las compañías petroleras esperan y presionan; y detrás de éstas, los bancos ganan dinero”, comenta en la obra.

Por último, Estulin hace mención al ISIS y plantea la siguiente duda para defender su tesis: “Este variopinto grupo de terroristas no tenía ninguna posibilidad de tomar por si solo el control de una ciudad y un territorio tan grandes (Mosul, Tikrit)- recuérdese cuánto tardó el ejército estadounidense en tomar el control de Faluya, en Iraq- , y mucho menos ejercer ningún control sobre grandes ciudades o territorios sin el apoyo de potencias regionales o incluso mundiales”. “La Administración Obama usa a Al Qaeda, y ahora el ISIS, para derrocar a gobiernos independientes con el fin de balcanizar o desintegrar después los países en cuestión, o bien utilizarlos como marionetas kamikazes contra mayores enemigos, como Rusia, China o Irán”, añade. Es más, define el Programa Antiterrorista impulsado por Occidente como un ‘sin-sentido’. “El Programa Antiterrorista de Washington en Iraq y Siria se basa en el apoyo a los terroristas. La incursión del Estado Islámico se enmarcó en una operación de la Inteligencia militar cuidadosamente planificada y apoyada en secreto por Estados Unidos, la OTAN, Arabia Saudí e Israel. La misión antiterroista es una ficción sin sentido, dado que Estados Unidos es el principal estado patrocinador del terrorismo”. En definitiva, Estulin analiza “la locura encarnada” del “mundo al revés”.

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