Domingo 16.12.2018
Arte y Cultura en Valencia

Una exposición muestra al Picasso más vitalista, festivo y lúdico

El Picasso más vitalista, festivo y lúdico se muestra a través de una selección de más de 170 obras, algunas de ellas expuestas por primera vez, que desde mañana y hasta el próximo 31 de marzo se pueden contemplar en la Fundación Bancaja de Valencia

"Picasso. La alegría de vivir" reúne oleos, grabados, dibujos, litografías, estampas y cerámicas que reflejan la actitud vital que mantuvo el pintor malagueño a lo largo de su vida y que llegó a convertirse en una filosofía de vida que plasmó en su producción artística.

La exposición, presentada hoy por el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, y el comisario de la exposición, Javier Molins, se estructura en ocho secciones, y las paredes de cada una de ellas han sido pintadas de distintos colores para trasladar esa "alegría de vivir" de Pablo Picasso (Málaga,1881-Mougins, 1973).

Molins ha manifestado que aunque la tristeza se plasma en "momentos puntuales" del artista malagueño, especialmente en su época azul, que abarcó "4 de sus 90 años de vida", es la "alegría de vivir la que impregna la mayor parte de su obra".

La exposición cuenta con obras de la Fundación Bancaja, piezas del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Picasso de Málaga, el Museo Thyssen-Bornemisza, la Fundación Picasso, el Museo Casa Natal, la Fundación Banco Santander, Artium Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo y de colecciones particulares.

En la primera sección se muestran obras del tema del pintor y la modelo, uno de los más repetidos en la obra gráfica y en las pinturas de Picasso y que aparece en varios grabados de la Suite Vollard, y del tema de los mosqueteros.

La fascinación que Picasso sintió por el arte africano también se plasma en una selección de máscaras africanas, que forman parte de una colección privada y han sido expuestas por primera vez, junto con una serie de cerámicas en las que el artista reivindica la cultura del Mediterráneo a través del arte de la alfarería y que hunde sus raíces en la Antigua Grecia.

En este apartado se muestra una de las "joyas" de la exposición, Los segadores (1907), considerada la única obra fauvista de Picasso y realizada el mismo año que Las señoritas de Aviñon, y que pertenece a la colección de Carmen Thyssen-Bornemisza.

El pintor descubrió en París el mundo del circo y este le acompañó a lo largo de su vida, en la que los motivos circenses fueron una constante en su obra y donde pueden verse por primera vez algunas obras de la colección de la Fundación Bancaja.

La cuarta sección de la exposición muestra la relación de Picasso con los grandes maestros de la historia del arte, como Goya, Velázquez, Tiziano o El Greco, y la quinta, con los toros, un mundo en el que se inició de la mano de su padre siendo niño, y el minotauro, al que traslada la fuerza y virilidad del toro.

También se muestran obras que reflejan lo que representó para Picasso su vida en la villa La Californie, de estilo art decó, una de las más felices del artista tras comprarla junto a Jacqueline Roque y donde creó algunas de las obras que mejor representan esa alegría de vivir.

La música y la danza también fueron muy importantes en la vida del artista malagueño y especialmente tras su encuentro con el empresario Serge Diaghilev, que le permitió conocer a la que sería su primera esposa, la bailarina rusa Olga Khokholova.

La última sección está dedicada a las palomas, una constante en la vida de Pablo Picasso ya que su padre, José Ruiz, se dedicada a pintarlas y también las criaba en su casa, y que volvieron a aparecer en su vida de la mano de Matisse, su amigo y único rival artístico, quien le regaló una.