sábado 19.10.2019
SU CIUDAD ADOPTIVA

Sara Carbonero cuenta lo que la enamora de Oporto

La periodista, que muestra un avanzado estado de gestación, ha hablado sobre lo maravilloso de la luz y el encanto de la ciudad lusa del Duero

Sara Carbonero en un lugar de Oporto. | Harper's Bazaar
Sara Carbonero en un lugar de Oporto. | Harper's Bazaar

Sara Carbonero está encantada de vivir en Oporto. La que se ha convertido hace pocos días en la mujer de Iker Casillas, después de pasar por el altar en un enlace secreto, ha hablado sobre las maravillas de la ciudad que ha adoptado a su familia desde que el guardameta fichara por el Fútbol Club Oporto.

La presentadora se ha empapado de la luz y el encanto de la ciudad lusa del Duero, y le ha mostrado a la revista Harper's Bazaar los lugares en los que está siendo más feliz. Además, relata lo que ha pasado en el tiempo transcurrido desde su aterrizaje en la ciudad portuguesa, una urbe que nunca había visitado hasta que su marido, el entonces portero del Real Madrid y la selección española de fútbol, empezó a barajar la posibilidad de fichar por el Oporto, en el verano de 2015. 

A punto de ser madre de su segundo hijo, y en un avanzado estado de gestación, Carbonero recorre algunos de los rincones favoritos durante su primer año en la ciudad portuguesa, desde el hotel que fue su primer hogar hasta encontrar el apartamento en el que vive actualmente en el barrio de Foz.

SARA-BAZAAR FOTO 2

“La gente de aquí es tranquila y culta. Me he puesto en serio con el portugués porque lo considero un gesto de agradecimiento y un deber”, asegura. Radiante, como de costumbre, posa elegante en las fotografías realizadas por Félix Valiente. En la primera imagen, Sara aparece en la terraza del hotel The Yeatman, donde vivió sus primeros días en la ciudad, con un estilismo a base de vestido asimétrico de Theory y pulsera Mae de plata. Por otra parte, en la segunda se sitúa en el interior de la Casa da Música, con vestido de canalé de Mango, collar con piedra de Malababa y pulseras de Helena Rohner y Ouibyou.

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