viernes 28/1/22
EL AÑO DE... ANA BOYER

De niña a mujer de bandera

Ha desbancado a su madre Isabel Preysler y a su hermana Tamara, la ‘pija’ de España, de su trono famosil. Ahora la que vende es la hermana menor, la lista, la tímida y aplicada Ana Boyer

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Ana Boyer.

Sin duda este 2013 ha sido un año de cambios para la hija del exministro de economía Miguel Boyer y la imagen de Porcelanosa Isabel Preysler. Ha finalizado sus estudios en la universidad ICADE y ahora se enfrenta al mundo laboral con energía y positividad. Además en este año comenzó su relación amorosa con el tenista Fernando Verdasco, que ha sido el detonante de que los medios de comunicación se peguen por unas palabras del nuevo rostro representativo de la familia Iglesias-Preysler-Boyer.

Con unos rasgos que recuerdan al origen filipino de su madre, Ana Boyer siempre fue la menos mediática de las chicas Preysler, cuya lista encabezaba su madre Isabel, proseguía su hermana mayor Chabeli y culminaba Tamara, la hermana más controvertida del clan. Sin embargo, desde que cumplió mayoría de edad, Ana ha ido avanzando poco a poco hasta llegar a convertirse en la gran estrella requerida por la prensa que es a día de hoy.

¿Nueva 'It Girl'?

La joven ha sido alabada y criticada a partes iguales por el público, gracias a su forma de vestir algo plana y poco arriesgada. Hay quienes opinan que lo suyo es la sencillez, la elegancia en estado puro gracias a unos estilismos basados en prendas de líneas muy depuradas, sin apenas estampados y complementos escasos. Además están su maquillaje y peinado, siempre el mismo, pelo liso y cara aterciopelada con sombras suaves. Pero, ¿realmente es esto digno de crítica?

Presionada desde su nacimiento en cuestiones de moda, ser hija de Isabel Preysler no sale barato a la hora de recibir puntuaciones estilísticas. A la sombra de una familia repleta de glamour y buen gusto, la obligación de ser una de las mejores vestidas del país ha sido algo a lo que siempre ha estado expuesta. La forma de vestir va en cuestión de personalidades, Ana ha demostrado que lo suyo es la timidez y no el riesgo que supone ir a la última. Para gustos, los colores.

Además, en varias ocasiones ha declarado que ella no se considera una niña pija y que no gasta fortunas en ropa y complementos, dice que lo suyo es estudiar y trabajar duro en aquello para lo que se ha estado preparando.

Futuro prometedor

A sus 24 años, la hija del que fuera ministro de Economía con Felipe González, es licenciada en dos carreras – Derecho y Administración y Dirección de Empresas- por la universidad de ICADE, y se ha decantado por seguir el camino de su padre, aunque también es imagen de una conocida marca de ron, y acude a diferentes presentaciones y eventos que organiza la empresa.

En cuanto a su futuro profesional, Ana afirma que lo que más le interesa es el mundo de la consultoría estratégica, y, que aunque se planteó salir al extranjero si aquí no encontraba trabajo, finalmente ha decidido quedarse en España para comenzar el que será su primer proyecto laboral. Anteriormente estudió un curso en San diego –EEUU- y más tarde estuvo un verano en  Nueva York como becaria del Banco Santander, además de realizar prácticas en Brasil. La menor de las Preysler declara no tener prisa por independizarse, es la única hermana que sigue viviendo en el domicilio familiar situado en la urbanización madrileña Puerta de Hierro, aunque si en su futuro trabajo le va bien y su relación con el tenista Fernando Verdasco sigue yendo tan bien como hasta ahora, quizá veamos a una Ana independiente antes de lo que pensábamos.

Amor por Verdasco

Tras un noviazgo que finalizó en 2010 con el economista y aristócrata Diego Osorio, Ana ha empezado en este año tan de cambios para ella un romance con el tenista Fernando Verdasco.

Desde que su historia saliera a la luz – unas imágenes jugando en pareja al tenis fueron las detonantes-, las palabras de alago y las sonrisas de enamorados han sido un no parar entre este par de jóvenes. La diferencia de edad -6 años- parece no importarles, ya que después de tres meses de relación ambos siguen disfrutando de su historia ajenos a los comentarios de la prensa. “Sé la fama de ligón que tiene” reconocía Ana en una entrevista para el diario El País. Aun así le ha dado un voto de confianza y, aunque tenga que estar separada de él dada su profesión y a los torneos a los que acude, le esperará con ilusión.

Empezar una relación con el tenista supuso para ella un acercamiento a los medios de comunicación y, por tanto, alejarse de la actitud discreta que hasta el momento profesaba. Sin embargo, esto ha sido algo muy positivo para el clan Iglesias-Preysler, pues su actitud de pasotismo intelectual – aunque siempre amable y cercana- se ha visto renovada gracias a ella, que, muy orgullosa de su recorrido académico, se considera algo más que un cerebrito. Lavado de cara para la familia y nuevo fichaje estelar para las portadas de las revistas con más glamour, porque una Preysler, por muy lista que sea, siempre será una Preysler.

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