sábado 20.07.2019
Nadie le guardó sitio

El excluido Margallo, en busca de un asiento en el Congreso del PP

El exministro de Exteriores ha tenido que ocupar un asiento que le ha cedido un compromisario de Castilla y León para escuchar el discurso de Mariano Rajoy. Ha llegado a sentarse en las escaleras de la Caja Mágica porque no tenía hueco

No se le había visto en los dos días de cónclave ‘popular’, pero el exministro de Exteriores José Manuel García Margallo ha querido estar presente en el discurso del presidente de su partido, aunque no está muy claro que nadie en el PP contara con su presencia.

Margallo ha llegado a las gradas de la Caja Mágica apenas unos minutos antes de que Mariano Rajoy comenzara el discurso para defender su candidatura como presidente. Pero no tenía sitio. El exministro y su mujer, María Isabel Barreiro, han aparecido por uno de los accesos a las gradas de la Caja Mágica, en la zona ocupada por los compromisarios de Castilla y León.

El recinto estaba a rebosar –no han sido pocas las críticas al espacio elegido por el PP para su congreso- y cuando el exministro ha aparecido no había ni un solo hueco donde poder sentarse. Tras unos minutos tratando de buscar un asiento, Margallo se ha sentado en las escaleras de las gradas.

Un joven compromisario de Castilla y León que ha observado la escena ha decidido levantarse y ceder su asiento al exministro. También su compañero se ha levantado y ha dejado el hueco a su mujer. Una vez acomodados, el exministro ha ojeado los documentos de las ponencias del congreso y ha escuchado con atención a Rajoy, a quien ha aplaudido, con poco entusiasmo, en varias ocasiones.

Margallo también ha tenido noticias de primera mano su exclusión de las listas de Mariano Rajoy para los órganos del partido. Hasta ahora, el exministro era vocal del Comité Ejecutivo Nacional. Pero el presidente no le ha nombrado entre los 30 nombres para ser reelegido en el cargo. Así, Margallo queda fuera de cualquier responsabilidad en el partido, después de haberse quedado sin ocupación en el Gobierno.

La conspiración se paga

El exministro ha sido uno de las caras visibles del anterior gobierno de Rajoy que más fue por libre. De hecho, en los últimos meses de mandato, cuando propuso su particular solución para encajar "el hecho catalán". Propuso cambiar el sistema de financiación para ceder prácticamente al completo el IRPF a Cataluña, algo que, según él, podría solucionar las reivindicaciones soberanistas. Y el partido y el Gobierno corrieron a aclarar que se trataba de una opinión personal. 

Además, sus polémicas declaraciones a favor de la reforma constitucional, además de opiniones sobre otros muchos asuntos, también chocaban con la línea establecida desde Génova o Moncloa. Todo esto generó malestar al presidente y en muchos ‘populares’, que no tenían ya en buena estima al exministro.

Pero lo que provocó su salida del Gobierno de forma definitiva –y ahora del PP- fue la celebración de varias cenas a espaldas del presidente tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015. En ese momento, la situación de Rajoy había empeorado tras los resultados electorales y, según explican fuentes ‘populares’, Margallo pensó que era buen momento para hablar sobre un relevo en el partido y lo hizo a espaldas de Rajoy.

El enfado de Rajoy “fue monumental” y Margallo trató de disculparse, pero en Moncloa no querían ni recibirle y tardó varias horas en ver a Rajoy. Desde entonces, la relación entre ambos, que habían sido buenos amigos, pasó a tener una dimensión puramente profesional. Hasta hoy, cuando Margallo ha tenido que buscar hueco  como uno más entre los compromisarios 'de base' del partido. 

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