martes 15.10.2019
DIJSSELBLOEM NINGUNEA A LAGARDE Y DRAGHI

Dejadme solo: El presidente del Eurogrupo irrita a todos en su gestión del drama griego

Las ansias de protagonismo del presidente del Eurogrupo han sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia en las reuniones de la crisis griega. Dijsselbloem decidió explicar a su aire a la prensa las razones de la ruoptura con Grecia y no avisó a la directora del FMI ni al del BCE, presentes, ni a ningún otro líder, para que pudieran dar su opinión

Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, quiso copar el protagonismo en pleno drama griego.
Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, quiso copar el protagonismo en pleno drama griego.

El Eurogrupo ha sido el escenario en el que se escrito el drama griego la semana pasada. Su presidente, Jeroen Dijsselbloem, no ha dejado contento a nadie con su gestión de la situación. El colmo llegó el pasado sábado, cuando decidió, por su cuenta y riesgo, comparecer en solitario ante la prensa para explicar el desenlace de la negociación, según cuentan a EstrellaDigital.es fuentes europeas. Dejó boquiabiertos y sin poder dar su postura no solo a todos los líderes económicos europeos –que allí estaba presentes–, sino a Christine Lagarde y Mario Draghi, directora del del FMI y el presidente del BCE. Avanzado el día, el presidente del Eurogrupo convocó de nuevo a la prensa, para otra comparecencia. Advertido de lo mal que había sentado su afán de protagonismo, quiso recuperar la situación invitando a Lagarde y Draghi a comparecer con él. Los dos declinaron hacerlo, molestos porque se les había silenciado antes.

La crisis de Grecia está poniendo a prueba la paciencia e incluso la resistencia física de las delegaciones europeas que acuden a las negociaciones. La pasada semana fueron convocados los ministros de Economía de la Unión y los líderes económicos mundiales hasta cuatro veces, entre Luxemburgo y Bruselas. No solo ninguna reunión resultó decisiva, sino que los ministros –cada cual con su agenda cargada hasta los topes con asuntos nacionales– vieron que acudían para atender cuestiones técnicas que podían resolverse en el ámbito técnico. Es decir, que la gestión de convocatorias de Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, también se ha puesto en entredicho.

El resto ya ha sido obra de la informalidad griega, que ha toreado a líderes mundiales con el estrambote final de la convocatoria de un referéndum. Todo esto ha producido un agotamiento en las reservas físicas, pero sobre todo en la paciencia de los negociadores europeos. Los países nórdicos y los bálticos están visiblemente indignados con los griegos, que están contra las cuerdas pero no renuncian a prebenda alguna. Eso, con una paliza de viajes, se lleva bastante mal, explican las mismas fuentes europeas.

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