domingo 5/12/21

Preguntas y respuestas acerca de la auditoría de cuentas

El encargado de elaborar un informe de auditoría debe ser siempre un experto independiente, y que se encuentre inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC) del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC)

Fraud, audit, auditor.
Fraud, audit, auditor.

A través de la auditoría, un experto revisa la contabilidad de una sociedad, a fin de acreditar ante terceros tanto la veracidad, como la fiabilidad y la razonabilidad del contenido de esta.

En algunos casos, es obligatorio someter a auditoría las cuentas todos los años. Esta concluye con un informe por parte del auditor, en el que este se manifiesta acerca de estas cuentas, y recoge de forma razonable la imagen fiel de la sociedad.

¿Para qué sirve una auditoría?

En contra de lo que se puede pensar, el fin de la auditoría no es detectar posibles fraudes, a pesar de que en el transcurso de esta se puedan detectar. Su objetivo es proporcionar a los agentes sociales información acerca de la corrección de la información contable publicada por una entidad.

El encargado de elaborar un informe de auditoría debe ser siempre un experto independiente, y que se encuentre inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC) del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC). Dado que en una auditoría se maneja información muy importante, se recomienda dejar estos datos en manos de profesionales expertos, como los que se pueden encontrar en AOB Auditores.

Contratar auditor

¿Cuáles son los requisitos para ser auditor?

De hecho, para ser auditor es necesario poseer una titulación universitaria. Además, para acceder al ROAC es necesario aprobar una serie de pruebas de contabilidad, tanto a nivel teórico como práctico. Estos exámenes versan también sobre economía y determinadas ramas de derecho.

Se debe certificar también que se posee experiencia profesional en una firma o despacho de auditoría de un mínimo de tres años. Por otro lado, el auditor no trabaja solo, sino que cuenta con un equipo de profesionales cualificados que realizan su trabajo respetando todo lo dispuesto en la Ley de Auditoría.

¿Qué tipo de auditorías se pueden realizar?

Con respecto al tipo de auditoría más habitual, esta es la auditoría que se debe realizar a las cuentas anuales de la sociedad. Las sociedades mercantiles tienen la obligación de someter sus cuentas a auditoría cuando superan ciertos parámetros durante dos años consecutivos. Pero existen otros motivos, que no son el cumplimiento de dichos parámetros, que llevarían a la necesidad de auditar las cuentas de forma obligatoria.

No obstante, también se puede realizar una auditoría de las cuentas anuales de manera voluntaria. Son muchas las empresas que lo hacen, como un ejercicio de transparencia ante terceros actores, tales como sus socios o inversores.

Hay otro tipo de trabajos que realizan los auditores que no son auditorías propiamente dichas, pero que precisan utilizar los mismos procedimientos y se encuentran regulados por las mismas normas. Entre este tipo de labores están las periciales judiciales y los informes de subvenciones.

¿Por qué conviene realizar una auditoría voluntaria?

En relación a las auditorías voluntarias, estas buscan sobre todo la transparencia y la fiabilidad de las cuentas. No debe olvidarse en ningún momento que el auditor exigirá tanto de la empresa como del personal de la misma la máxima colaboración, colapsando durante unos días el departamento contable. A fin de contrastar las cuentas, los auditores solicitarán información acerca de las empresas y de sus saldos contables a clientes, asesores, bancos y acreedores.

En las sociedades anónimas o limitadas que no están obligadas a someter sus cuentas a asesoría, los socios con una participación superior al 5% pueden pedir al Registro Mercantil de su provincia una auditoría. De esta manera ganarán transparencia y fiabilidad en su inversió

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