lunes 16.09.2019
Cultura

'La parábola de Gorski', la irrepetible novela de Dacio Medrano

El escritor Dacio R. Medrano desgrana la compleja condición humana en su primera novela: ‘La parábola de Gorski’. De la mano de Elio, su protagonista, el lector disfrutará de historias increíbles al tiempo que intenta descubrir los misterios del mundo y de la existencia

Dacio R. Medrano reflexiona sobre la naturaleza humana e interesantes cuestiones existencialistas en su primera novela: La parábola de Gorski. La obra se encuentra disponible en la página web del autor, donde también se puede acceder a su blog. A través de la estructura de diario, Elio, el protagonista, rescata pedazos de su pasado mientras realiza una recopilación de crónicas y noticias fantásticas, inusuales. Este proyecto empieza a convertirse en una tarea vital para él, un refugio al que acudir cuando las muescas en la relación con sus padres y los complejos temas sobre el mundo empiezan a acumularse en su mente.

Por una parte, la novela muestra la diferencia generacional del protagonista con sus padres, de quienes afirma no conocer su pasado. Mientras respira un profundo amor hacia su madre, Elio es incapaz de comunicarse con su padre; cada vez que se sientan uno frente al otro, parece que un muro de hierro se levanta entre ellos. Elio quiere hablar con su padre, no entiende qué les separa, pero el tiempo pasa y cada uno se mantiene en su propia onda, como seres condenados a no comprenderse. Mediante esta tormentosa relación, ya se vislumbra el primer conflicto: la vida es lo que es y no lo que uno quiere.

Fue una de las primeras ideas que tuve sobre Elio como personaje. Su experiencia del tiempo es fragmentaria porque es una persona marcada por el pasado. Hay una tensión permanente entre la historia familiar de Elio y el registro de crónicas inusuales, que se ha convertido en su proyecto principal. El formato y los saltos en el tiempo reflejan su estructura psicológica.

Pasando de lo particular a lo general, se aprecia la crítica a una sociedad que también tiene grandes problemas comunicativos y donde las personas evitan tocarse. Una sociedad que se rige por los convencionalismos y las leyes que indica la masa, que tiende a la uniformidad para enmascarar el profundo miedo a la soledad que se esconde detrás de cada individuo. Así, Elio plantea un nuevo dilema: ¿la gente es lo que quiere ser o es de otra manera en la intimidad? Todo parece estar sujeto a una violencia primitiva en la que la realidad social y la realidad personal chocan, las expectativas caen al suelo y las personas se niegan la felicidad.

Por otra parte, La parábola de Gorski muestra una cara más transcendental. Si a través de la relación con su padre se observan características concretas de la experiencia cercana, del día a día, las vivencias de Elio con su madre remiten a un universo intangible: el de la propia existencia humana. Y aquí es donde la novela engancha por completo, pues Dacio R. Medrano consigue transmitir toda esa magia e incomprensión, esa desazón y fascinación que se encuentra en el interior formando parte de la semilla de la vida. ¿Cuál es el secreto del mundo? ¿Por qué suceden ciertas cosas?

La historia que el autor propone no es más que un reflejo, una simetría con la vida real. Igual que esas historias increíbles que recopila Elio, todo se mueve entre el azar, el misterio y las intuiciones; es una idea que no consigue materializarse, como tener una palabra en la punta de la lengua. Las personas caminan como el pollo sin cabeza de la crónica porque, a pesar de toda la dureza del mundo, se sigue luchando. La vida opta por mantenerse en pie. Las personas buscan una manera de permanecer para siempre, de dejar un legado que evite el olvido, pues este es una segunda muerte. De nuevo, se repite esa idea, ese pensamiento transcendental: la vida quiere continuar, resistencia.

Pero estas disyuntivas que Dacio R. Medrano transmite mediante la figura de Elio, a pesar de su complejidad, desembocan en un mar de optimismo: la búsqueda de la verdadera libertad, la esperanza. No es posible subsistir sin esperanza. Hay que embriagarse de la vida, de lo que a uno le hace feliz mientras el tiempo acecha y se empeña en doblegar.

Un mundo sin esperanza sería muy parecido a la nada, insoportable para nosotros. Vivimos planificando y anticipando el futuro, la esperanza es el mecanismo de supervivencia que nos define. (…) En términos generales, los seres humanos buscamos algo que le dé sentido a nuestras vidas, que nos haga creer que somos felices o al menos que podemos alcanzar la felicidad. La cuestión es que el sentido y la felicidad tienen un significado particular para cada uno.

La parábola de Gorski recuerda a obras como Nocilla Experience, de Agustín Fernández Mallo: pedacitos de historias extraordinarias, irrepetibles, con un trasfondo existencial que va más allá de la lectura. De esta manera, se obtiene una obra adictiva y entretenida. Adictiva porque el lector siente que está siendo partícipe de un descubrimiento, de ese algo que inunda el libro y que parece inalcanzable. Y entretenida por su formato de diario, por sus escenas corrientes combinadas con hechos insólitos, inexplicables, y con reflexiones tan profundas que traspasan la superficialidad de las rutinas, de esta vida de la que no parecemos ser dueños.

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