Viernes 20.07.2018

Observa la visión de tu hijo, ¡prevenir es mejor que curar!

Muchas veces los niños no son capaces de expresar que no ven bien la pizarra o los libros, lo cual les puede acarrear problemas académicos ademas de que sus patologías pueden empeorar por la falta de tratamiento.

estrelladigital
estrelladigital

Un diagnóstico precoz de los problemas y defectos en la vista de los niños es trascendental para poder corregirlos a tiempo, y que de esta manera no quede secuela alguna para el resto de la vida del niño. Los primeros años de la vida de una persona son fundamentales para el perfecto desarrollo de su visión.

Sin embargo, en muchas ocasiones los niños no son conscientes o no expresan los defectos oculares que padecen. Por esta razón, es especialmente importante que los padres recurran al oftalmólogo para realizar revisiones de la vista periódicas, aunque no haya ningún signo para alarmarse.

¿Qué problemas puede tener la vista de los niños?

Los principales defectos de visión que presentan los más pequeños son la miopía, hipermetropía, astigmatismo, estrabismo, ambliopía u ojo vago. Estas son las patologías más comunes entre los niños.

Cómo detectar problemas en la vista de los niños

Existen muchas situaciones que pueden indicar que el pequeño no ve bien. Entre ellos: cuando lee, se acerca o aleja demasiado del papel; aparta la vista del papel frecuentemente; cierra los párpados cuando tiene que mirar; se frota los ojos continuamente; tuerce la cabeza hacia ambos lados a la hora de leer, de forma frecuente; tiene los ojos llorosos; padece dolores de cabeza frecuentemente; se le enrojecen los ojos; y el Sol le molesta, o le cuesta adaptarse a la oscuridad.

La oftalmología infantil juega un papel fundamental cuando se da alguna de las situaciones anteriores. Se recomienda visitar al oftalmólogo pediátrico para que este realice un examen ocular en profundidad al paciente.

Alrededor del 20% de los niños en edad escolar puede tener problemas de visión en uno de los ojos o en ambos. Esta circunstancia explicaría un alto porcentaje de fracaso escolar. Así las cosas, la detección precoz se convierte en un aspecto fundamental, dado que existen problemas oculares que tan solo se pueden solucionar en los primeros años de la infancia. 

Según se estima, la visión de un recién nacido supone el 5% de la visión de un adulto normal. Entre el primer año de vida y el tercero se alcanza el 50%, en tanto que entre los 5 y los 6 años de edad, un niño normal debe conseguir el 100% de visión en cada ojo.

Así se va desarrollando la vista de los pequeños

El niño va experimentando su desarrollo visual en los primeros meses de vida en distintas fases. Entre su nacimiento y el primer mes, cierra los ojos si hay mucha luz, percibe los contrastes de claro y oscuro, y tiene un campo de visión que no supera los 30 centímetros.  

Cuando tiene entre 1 y 2 meses, el bebé se queda encandilado mientras mira las caras de sus papás, y es capaz ya de seguir sus manos con la vista cuando entra en su campo de visión. Tan solo puede reconocer los colores blanco, negro, rojo, verde y gris, y dirige la cabeza hacia fuentes de luz.

Entre los 2 y 3 meses, el pequeño reconoce las caras y las puede memorizar. Es capaz de seguir con la vista el desplazamiento de los objetos. Además, si visión de cerca y de lejos es más afinada.

Ya cumplidos los cuatro meses, los niños tienen visión binocular. Pueden enfocar objetos a unos 40 centímetros aproximadamente, sin problema alguno. Distinguen más los colores, y pueden mirar su mano y jugar con ella.  Del quinto mes en adelante, su coordinación entre lo que ven y sus capacidades motrices les permiten realizar movimientos de presión con las manos.

Casos en los que no debes dudar en consultar con el especialista

Hay determinados casos en los que también se debe visitar el oftalmólogo pediátrico, por ejemplo en caso de un parto prematuro. También se debe acudir a esta cita cuando se han producido problemas durante el embarazo o el parto, tales como infecciones contraídas por la madre. La toxoplasmosis puede provocar una inflamación de la retina, y otras estructuras del ojo del recién nacido.

También es necesario acudir al especialista cuando la madre o el padre han tenido problemas de visión, sean comunes (como la miopía) o congénitos hereditarios (como el glaucoma). Es igualmente importante ir al oftalmólogo cuando los ojos del bebé lagrimean constantemente, ya que se puede deber a un ensanchamiento del canal lagrimal (un problema muy habitual entre los niños).

Finalmente, cuando se observa la pupila blanquecina, o bien se observa desviación en alguno de los ojos del recién nacido o la caída de uno de los párpados, se debe acudir también al oftalmólogo.

 

Comentarios