jueves 12.12.2019

Mapanda aconseja sobre cómo afrontar la vuelta al cole con optimismo

Con la llegada de septiembre se acabaron para muchos las vacaciones de verano. Al igual que les ocurren a los adultos, los niños también pueden sufrir el llamado síndrome postvacacional, incluso más intenso que el de los mayores
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Con la llegada de septiembre se acabaron para muchos las vacaciones de verano. Al igual que les ocurren a los adultos, los niños también pueden sufrir el llamado síndrome postvacacional, incluso más intenso que el de los mayores


Adaptarse de nuevo a la rutina no es tarea fácil para nadie. Tristeza, irritabilidad y ansiedad son algunas de las manifestaciones más comunes en los niños ante la inminente vuelta al cole. Pero, ¿cómo afrontarla con optimismo? La marca de ropa infantil, Mapanda, ofrece algunas recomendaciones e ideas para que el regreso a las aulas y a la rutina diaria se conviertan en toda una aventura positiva e ilusionante.

No usar comentarios negativos. La actitud que los adultos presentan ante los niños les afecta más de lo que se pueda llegar a imaginar. Los niños son muy influenciables y aprenden y actúan por imitación, sobre todo de su entorno más cercano, por lo que es de vital importancia no usar comentarios negativos, de desilusión o desgana ante la vuelta al trabajo y al cole. Al igual que los adultos sufren el síndrome postvacacional, los niños suelen sufrirlo de la misma manera, por lo que hay que evitar comentarios derrotistas y muy habituales como: "¡Qué trabajo va a costar levantarse mañana para ir de nuevo al trabajo!" o "Que mal tener que poner el despertador", entre otros. ¿Cuál es la frase más habitual al respecto? Hay que evitarla delante de los peques.

Recordarles los resultados positivos del curso anterior. Muchos padres cometen el error de recordar a los niños la mala nota de alguna asignatura del curso anterior o el uso de la clásica frase: "Este año hay que sacar mejor nota en matemáticas" o "Este curso hay que esforzarse más". Anímarles pero desde la positividad, recordando las buenas notas que obtuvieron en las asignaturas y actividades que se les da muy bien y anímarlos para que logren mejores resultados en las materias que más les cuestan. Siempre es mejor decirles: "¡Qué alegría el sobresaliente en Ciencias Sociales!"» o "¡Este curso a por todas!". Recordar los buenos momentos o anécdotas divertidas del curso anterior como una excursión o las diversiones con sus mejores amigos suponen un refuerzo positivo para los más pequeños.

Hacerlos partícipes en la elección de la ropa y material escolar para el nuevo curso. A los niños les gusta sentir que se les escucha y se tiene en cuenta su opinión, más aún cuando se trata de la vuelta al cole. Como todos, estrenar ropa o materiales siempre satisface por lo que, siempre bajo el control y la escucha activa, dejarlos que elijan el color de su mochila o de los materiales. Y, por supuesto, de la ropa. ¿Por qué los niños deben elegir su ropa? Según afirma Mapanda, seguridad, autoestima y responsabilidad son algunas de las ventajas que supone que un niño pueda elegir sus propias prendas.

Una buena comunicación. Con la llegada del nuevo curso es normal que los niños se muestren más nerviosos e intranquilos, e incluso tras la vuelta de vacaciones, sentirán cierta melancolía. Los padres deben mostrarles apoyo y comprensión. Echarles una regañina o enfadarse por su actitud negativa no solucionará nada, al contrario, los niños se mostrarán aún más ansiosos. Explícarles con tranquilidad cómo va a ser el nuevo curso, qué asignaturas nuevas tendrán y las actividades que van a realizar. Si por el contrario, no quieren hablar del tema, no hay que agobiarlos diariamente. Tranquilízarlos si se sienten nerviosos y ayudarlos con actitud: segura y positiva.

El reencuentro previo, una buena y saludable opción. Reencontrarse con alguno de sus compañeros o amigos días antes del inicio del curso para merendar, jugar en el parque, dar un paseo o incluso ir a comprar juntos algunos de los materiales escolares que necesitarán puede ser una buena opción para “romper el hielo” y, de esta forma, los niños se relajarán más de cara al primer día de curso.

¿Qué hacer el primer día de curso? Es fundamental que la vuelta a la rutina se inicie días antes. Ir marcando un horario de levantarse y acostarse para que el cambio no sea brusco el primer día de clases. Así se irán haciendo de nuevo al horario que deberán mantener durante los 9 meses de curso escolar. Cuando los niños son muy pequeños, los padres no deben mostrar nerviosismo por ese primer y temido día. La despedida en la puerta del colegio o guardería debe ser breve y, recuerda, llevarlos tranquilos y sin prisas para que la sensación que se les quede de ese primer día de curso sea agradable y positiva.

Fuente Comunicae

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