lunes 12/4/21

Estrella Digital

De la devastación del Machichaco al "ave fénix" de la solidaridad

Pablo G. Hermida. ,Santander, 24 nov (EFE).- Tragedia, desastre o catástrofe son las palabras que vienen a la cabeza al pensar en la explosión del buque Cabo Machichaco hace 125 años en Santander, una ciudad que gracias a la solidaridad y a sus ciudadanos fue capaz de resurgir como "un ave fénix" de las cenizas.,Se trata de una historia que el santanderino se apresura a contar cuando pasa con un visitante por las inmediaciones de la actual Estación Marítima, donde hace 125 años un incendio hizo

Pablo G. Hermida.

Santander, 24 nov (EFE).- Tragedia, desastre o catástrofe son las palabras que vienen a la cabeza al pensar en la explosión del buque Cabo Machichaco hace 125 años en Santander, una ciudad que gracias a la solidaridad y a sus ciudadanos fue capaz de resurgir como "un ave fénix" de las cenizas.

Se trata de una historia que el santanderino se apresura a contar cuando pasa con un visitante por las inmediaciones de la actual Estación Marítima, donde hace 125 años un incendio hizo estallar este buque de vapor cargado de dinamita, que mató a 590 personas y que provocó lo que todavía es la mayor tragedia ocurrida en un puerto europeo en tiempos de paz.

Así lo resume a Efe el presidente de la Real Asociación Machichaco, Roberto García Borbolla, quien detrás de este terrible suceso destaca que se produjeron "muchas y bonitas historias", pues la ciudad tuvo que salir adelante sin la mayoría de sus dirigentes, fallecidos al acercarse al puerto de Maliaño para ver el incendio que desencadenaría el estallido del vapor.

El vapor Cabo Machichaco era un barco de 78 metros de eslora y 10 de manga, que la tarde del 3 de noviembre de 1893 comenzó a arder y más tarde sufriría una primera explosión que unos meses después tendría su réplica mientras trabajaban en él una quincena de operarios, que murieron.

De este suceso surgieron infinidad de historias y anécdotas que dan para libros enteros -que los hay- e incluso para lograr uno de los objetivos de la Asociación Cabo Machichaco: llevar a la gran pantalla lo sucedido en la Bahía de Santander en 1893.

El más inmediato de los efectos de la explosión fueron las 590 víctimas mortales y 2.000 heridos, con anécdotas morbosas como los hierros a altas temperaturas que salieron disparados o las "extremidades voladoras" que llenaron el puerto de Santander.

Pero el daño fue más allá de lo personal: 60 edificios fueron destruidos y muchos gravemente dañados, lo que obligó al rediseño urbanístico de una ciudad con mala suerte para este tipo de catástrofes, puesto que en 1941 otro incendió se llevó gran parte del casco urbano.

Tan gafe que incluso acogió la "precuela" de la explosión del Machichaco: su hermano gemelo, porque eran idénticos, el vapor Cabo Mayor, embarrancó siete años antes bajo los acantilados que llevan ese mismo nombre en la costa santanderina.

Sin embargo, frente a esta serie de desdichas, surgieron otros relatos más amables de las ganas de ayudar de unos cuantos, como la constitución de la Junta Central de Socorros, cuyo fin era recibir y distribuir los numerosos donativos llegados de organismos públicos, empresas y particulares desde el resto de España y el extranjero para ayudar a los damnificados.

También se crearon los Bomberos Voluntarios de Santander, que todavía hoy existen, ante la escasez de este tipo de profesionales, que en buena parte habían muerto tras la explosión.

Además, fue necesaria una regeneración del 90 por ciento de la clase política de la ciudad y, a raíz de este suceso, también se produjo un cambio en las reglas internacionales del tráfico de mercancías peligrosas, así como en la mentalidad de la sociedad, que empezó a "dar la espalda a mar" y buscar nuevas vías de negocios, señala Roberto García Borbolla.

En su 125 aniversario, el Machichaco está más presente que nunca para Santander, que desde el pasado 3 de noviembre alberga una milimétrica silueta en el lugar exacto en el que se encontraba atracado el buque y con sus medidas exactas.

Además, para marzo se espera que se abra un centro de interpretación del vapor Cabo Machichaco, que ocupará 120 metros cuadrados de la Estación Marítima, con el que la Asociación confía en responder a todas las preguntas que suscita esta historia de una forma concisa, rápida e interactiva.

"Tenemos claro que a todo el mundo le apasiona la historia del Machichaco cuando la conoce, bien sea por morbo, historia, orgullo y pertenencia o porque es un tema que realmente tiene calado", destaca García Borbolla, quien cree que, como otros, este suceso "nunca es lo suficientemente conocido" porque "queda muy lejano y su historia se mezcla con la del incendio de Santander".

Además de trasladar lo sucedido a la gran pantalla, la Asociación está trabajando para que los alumnos de Cantabria estudien la historia del Machichaco. "Nos hizo ser como somos ahora, es más que un simple barco", apostilla su presidente. EFE

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