martes 25/1/22
Los animales son muy propensos a ruidos excéntricos y repentinos, características propias de los generados por la pirotecnia que se suele utilizar con el incremento de reuniones familiares, celebraciones y comidas tradicionales; conviene tener conciencia y moderar la generación de estos sonidos tan temidos por ellos, según apuntan los expertos de Demascotas
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Los animales son muy propensos a ruidos excéntricos y repentinos, características propias de los generados por la pirotecnia que se suele utilizar con el incremento de reuniones familiares, celebraciones y comidas tradicionales; conviene tener conciencia y moderar la generación de estos sonidos tan temidos por ellos, según apuntan los expertos de Demascotas


Teniendo en cuenta que los animales de compañía tienen una sensibilidad auditiva muy superior a la de los humanos: si bien las personas tienen una capacidad aproximada para percibir hasta 20.000 hercios, los perros casi triplican este nivel, con 50.000 hercios como tope, y los gatos llegan hasta los 100.000.

Así, si el ser humano puede estremecerse al escuchar la explosión de un artefacto, esta sensación puede hasta quintuplicarse.

No sólo afecta a la audición
Demascotas señala que los petardos y demás artículos de pirotecnia no sólo son nocivos para los animales a través de sus sistemas auditivos, sino que los fuertes estruendos suelen provocar grandes vibraciones, las cuales se captan a través de las huellas de sus patas.

El humo generado por la combustión y la coloración de los fuegos artificiales (con el potasio, el bario, el cloro y el estroncio como principales compuestos integrados), que se puede inhalar o contaminar el agua del suelo, puede ser muy perjudicial para ellos.

No sólo las mascotas pueden verse afectadas por estos elementos, sino que los nidos de las aves silvestres que suelen vivir en las copas de los árboles pueden ver cómo se incendian sus nidos si se descontrola cualquier artefacto.

Reacciones a la pirotecnia
Entre las señales que suelen mostrar los animales ante un artefacto de este tipo, destaca el aumento de la frecuencia cardíaca y de la respiratoria, aullidos, ladridos continuos, inquietud, ansiedad, aumento de la generación de saliva, vómitos, micción o defecación involuntaria, temblores, pérdida del apetito, irritabilidad e, incluso, abortos espontáneos por el estrés.

Qué hacer para protegerlos
Afortunadamente, cada vez más autoridades están legislando para limitar o prohibir el uso de pirotecnia en determinadas zonas y franjas horarias. No obstante, si se teme que se vayan a usar estos productos cerca, se puede recurrir a algunas medidas para paliar sus efectos:

  • Exposición controlada desde edades tempranas a sonidos fuertes para que se familiaricen a estos estímulos externos.

  • Establecimiento de una zona segura en el hogar, donde el animal se sienta cómodo y a salvo y disponga de todos los recursos necesarios (comedero, bebedero, cama, juguetes, etc.).

  • Probar con música suave de fondo que le relaje.

  • Uso de aceites esenciales que sirva para que descanse.

  • Largos paseos para que duerma plácidamente al regresar a casa.

La pólvora es un producto muy extendido en las grandes fiestas y, como no podía ser de otra forma, la Navidad no podía ser menos. Por tanto, está en manos de todos colaborar para que los animales no sufran con estos estruendos y se vivan unas fiestas en paz para todos.

Fuente Comunicae

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