jueves 12.12.2019
Internet

¿Qué tipos de conexión a internet están disponibles en España?

La mayoría de los españoles sabrían decir qué tipo de conexión a Internet tienen en casa, sin embargo, desconocen las particularidades de cada una y qué otras opciones existen, así como cuál es la más apropiada para su hogar y sus necesidades

¿Qué tipos de conexión a internet están disponibles en España?
¿Qué tipos de conexión a internet están disponibles en España?

Conectarse a la red utilizando una tecnología u otra puede suponer una gran diferencia económica, de tiempo y de eficiencia. En España las posibilidades son amplias, desde las opciones más tradicionales, como la conexión vía telefónica, a las más avanzas como el ADSL o la fibra óptica, para las que algunas compañías, como Vodafone, ofrecen incluso un test de velocidad, que permite medir la calidad de tu acceso y comprobar la velocidad real de tu conexión. 

Hace unos años, el método más extendido consistía en conectar el equipo doméstico o de oficina aprovechando la red telefónica básica. Se conocía como sistema RTB, y aunque sigue activo, ya que no requiere la instalación de ninguna infraestructura adicional, el tiempo y la presencia cada vez mayor de Internet en la vida cotidiana, evidenciaron algunas desventajas en cuanto a la velocidad y la conexión discontinua, que no soporta la transmisión simultánea de voz y datos. En vistas a solventar estos problemas llegó la conexión RDSI, también utilizando una línea telefónica, pero esta vez digital.

Aunque algunos hogares las conservan, estas dos opciones han ido quedando en un segundo plano y dando paso a los modelos de banda ancha, que permiten transmitir grandes volúmenes de datos a alta velocidad y son los más elegidos actualmente. El ADSL se ha convertido en el favorito de las familias y las empresas, unificando las ventajas de la conexión vía telefónica, aprovecha el cableado pero puede transmitir datos y voz a la vez. Aunque no todo son beneficios, esta opción presenta en algunas ocasiones una disminución de la velocidad, según la localización del usuario.  

La fibra óptica, en cambio, convierte en pulsos de luz los datos y los transmite en cables de vidrio o plástico, alcanzando velocidades mucho mayores. El inconveniente, por el momento, es que dispone de muy poca cobertura en España, ya que requiere una inversión económica elevada y un gran despliegue de medios. Por esto, el HFC es una buena alternativa, se trata de una red híbrida de fibra y coaxial que aprovecha el último tramo de la conexión con la vivienda y es capaz de transmitir señal de televisión y teléfono, aunque por el momento, no ha tenido una gran acogida en los hogares españoles.

A Internet no se le escapan las zonas rurales. En aquellos lugares donde no hay disponibilidad de cable para otras conexiones o los operadores no lo consideran rentable por la baja población de habitantes, la conexión inalámbrica (WIMAX) utiliza un sistema de ondas de radio que conecta al proveedor de conexión con el lugar del usuario. Otra posibilidad para estos casos concretos, es conectarse vía satélite, que requiere una antena parabólica que reciba la señal desde la vivienda, la envíe a Internet, y vuelva a recibirla.  

Sea cual sea la elección final, es importante tener en cuenta algunos factores que pueden ajustar las opciones disponibles a las necesidades del usuario. Es imprescindible conocer la disponibilidad tecnológica del hogar, así como evaluar cuánto tiempo se utiliza Internet de media y para qué fines, no es lo mismo realizar búsquedas, que descargar archivos, que puede necesitar mayor velocidad. 

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