jueves 15/4/21

Estrella Digital

España, ante el desafío de convertir en riqueza su potencial científico

La crisis causada por la pandemia ha revelado la calidad y el potencial de la ciencia española, su posicionamiento y el reconocimiento mundial, pero ha certificado también el desafío que afronta el país para convertir en riqueza ese conocimiento

Ninguna situación anterior había evidenciado como ésta que el conocimiento y la innovación son esenciales para el bienestar social y el desarrollo económico; o que la respuesta a los grandes desafíos de la humanidad está en la ciencia.

Ha revelado el potencial y la calidad del sistema científico y tecnológico español, pero también los problemas, convertidos ahora en retos, que existen para que ese potencial y ese conocimiento se traslade a la economía y para que la producción científica se convierta en desarrollo industrial.

Tres de las voces más autorizadas de España en este ámbito -el ministro de Ciencia, Pedro Duque; la presidenta de la Fundación Cotec para la Innovación, Cristina Garmendia; y el director de la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), Ion Arocena- analizan dónde se atasca esa transferencia y los principales retos a los que se enfrenta el país en ese terreno.

Talento y casos de éxito, según Duque

El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, ha apuntado la necesidad de mejorar los mecanismos para convertir el conocimiento en nueva tecnología o en bienes y servicios, y ha precisado que los "sexenios de investigación" que existen desde los años 80 han contribuido a aumentar la producción científica y con los "sexenios de transferencia de conocimiento" que ha impulsado su departamento pretenden incentivar que los científicos busquen aplicación a lo investigado.

En declaraciones a EFE, Duque se ha referido a los mecanismos para fomentar la I+D+i privada y la colaboración público-privada, a las iniciativas conjuntas con la Comisión Europea y la OCDE para definir una hoja de ruta de las políticas de transferencia o al impulso de las oficinas de transferencia en los organismos públicos de investigación y en las universidades.

El ministro ha valorado el talento y el nivel de los investigadores y técnicos españoles y el de los laboratorios y empresas innovadoras y el reconocimiento que todos tienen en el mundo. "Es esencial que hagamos un mayor esfuerzo en la promoción de la innovación que incorpora conocimiento, y que reformemos las condiciones para que los beneficios económicos se distribuyan de forma equitativa, y tenemos planes muy claros en ambos sentidos".

La pandemia ha revelado numerosos "casos de éxito" (Rovi envasa en España la vacuna desarrollada por Moderna; Reig Jofre fabricará la vacuna de Janssen; Biofabri realizará la producción industrial del antígeno de la vacuna de Novavax; e Insud Pharma fabricará los viales de AstraZeneca) que contribuirán a acelerar la distribución de las vacunas en España y que han demostrado que el país "está muy bien posicionado en la UE tanto en la producción de principios activos como en las etapas finales del llenado del medicamento".

El ministro ha asegurado que la ciencia y la innovación ocupaban ya un lugar "preponderante" pero ha asegurado que la pandemia "ha servido de estímulo" y ha revelado que son cruciales para la salud, y ha enmarcado en ese contexto el Pacto por la Ciencia promovido por el Gobierno (firmado ya por más de 60 asociaciones científicas, universitarias, empresariales y sindicales) para alcanzar la media europea de inversión en I+D+I en dos o tres años y llegar al 3% del PIB en ciencia e innovación en 2030.

Una familia de problemas, según Gardenia (COTEC) 

La presidenta de COTEC, Cristina Garmendia, señala una "familia de problemas"; unos del lado de la oferta (dificultades para proteger y comercializar el conocimiento) y otros de la demanda (el peso de los sectores intensivos en I+D en España es bajo), y a su juicio en los dos lados hay problemas de naturaleza jurídica o administrativa, pero también cultural. "No basta con cambiar las leyes, hay que cambiar también las costumbres".

Los grupos de investigación científica españoles "están acostumbrados a trabajar en precariedad y con escasez de recursos" y las ratios de eficiencia "son muy altas", pero según Garmendia eso no implica estar mejor preparados para aprovechar la llegada de fondos europeos adicionales, e incluso -ha observado- el hecho de no tener las estructuras adecuadamente preparadas, "por anticuadas y por falta de entrenamiento para manejar recursos tan cuantiosos", puede ser un riesgo que dificulte la recepción de esos fondos.

La falta de continuidad en la cadena de valor entre la ciencia básica y el mercado no es un problema ni exclusivamente español ni exclusivo del sistema de ciencia, sino que tiene que ver con el sistema financiero, según Garmendia, quien ha incidido en la importancia de tener bien organizados todos los tramos de la financiación (el "capital semilla", el capital riesgo y los mercados de bolsa) y en que ese reto supera al sistema científico; "hay que repensar el diseño económico".

"La pandemia ha servido para que la ciencia española reciba por fin el incremento presupuestario que venía demandando durante una década de abandono. Es paradójico, pero se puede decir que en España ha sido el virus el que ha salvado a la ciencia y no la ciencia la que nos ha salvado del virus", ha aseverado la presidenta de Cotec.

AseBio: Ahora o nunca

El problema del sistema de I+D+i "no es sólo de inversión", según el director de la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), Ion Arocena, y ha abogado por un cambio cultural para que investigadores, instituciones y empresas trabajen juntos y por crear, "como ocurre en la mayoría de los países de nuestro entorno", espacios conjuntos de trabajo entre academia e industria y acompañarlos con instrumentos de financiación que impulsen la transferencia.

Arocena ha observado que en el sector biotecnológico los resultados tardan hasta diez años en llegar al mercado "y muchos esfuerzos de investigación se quedan en estadios muy tempranos", por lo que es preciso impulsar la investigación clínica y la fabricación de fármacos provenientes de la ciencia española para que lleguen a los pacientes y generen más valor añadido.

Una de las debilidades del sistema es la poca capacidad de transformar la ciencia en proyectos sobre los que construir iniciativas empresariales, según el director de esta asociación, para quien "no todo es cuestión de financiación, pero sin financiación nada es posible".

"Ya nadie duda de la relación entre la prosperidad de los países y su inversión en ciencia", pero para que se transforme en soluciones reales es necesario conectarla con la industria, ha manifestado a EFE, y ha insistido en que es un momento "clave", por la inversión europea sin precedentes que va a llegar y porque la sociedad está más sensibilizada que nunca. "Si no conseguimos hacerlo ahora, no lo conseguiremos nunca". 

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