lunes 09.12.2019

El deporte, un arma de doble filo para el independentismo

Los partidos políticos catalanes utilizan el deporte como un arma electoral más. La amenaza de Tebas de expulsar de la Liga al FC Barcelona y al RCD Español si Cataluña se independiza podría cambiar el voto de más de un indeciso mientras que la ilusión de crear una Selección Catalana seduce a muchos

Una estelada de grandes dimensiones cubre una de las gradas del Camp Nou. | Imagen de archivo
Una estelada de grandes dimensiones cubre una de las gradas del Camp Nou. | Imagen de archivo

Deporte y política, política y deporte, un matrimonio que muchos han intentado separar a lo largo de la historia, pero que jamás lo han conseguido. Parafraseando a Piqué se podría decir que con el lema de 'Catalonia is not Spain' empezó todo. En 2006, la asociación Juventud Nacionalista de Cataluña repartió 5.000 banderolas con la inscripción en inglés ''Catalonia is not Spain'' (Cataluña no es España) en un partido del FC Barcelona. Años más tarde, en abril de 2011, el mensaje tomó más relevancia. En un partido de Champions que el FC Barcelona jugaba contra el Shaktar Donestk y que terminó ganando el conjunto catalán por 5-1 apareció una pancarta que rezaba el lema ya mencionado. La imagen dio la vuelta al mundo y el sentimiento independentista floreció en las gradas del Camp Nou con una fuerza que ni el himno español a todo volumen ha logrado detener.

A partir de ese momento, las esteladas inundaron el templo blaugrana, aunque la máxima expresión del independentismo llegó en octubre de 2012 durante un clásico entre el Barcelona y el Real Madrid en la Ciudad Condal. En el minuto 17 y 14 segundos del encuentro, en alusión al año 1714 cuando Catalunya perdió la guerra ante las tropas de Felipe V , los aficionados corearon al unisono el ya famoso in- inde- independencia. El grito se ha convertido en un habitual en los partidos en el Camp Nou e incluso la popular saga de videojuegos FIFA recoge el cántico en su edición de 2015.

Con las elecciones catalanas a la vuelta de la esquina, el deporte vuelve a escena para jugar un papel importante en la posible secesión de Cataluña. Esta baza deportiva ya la ha usado la lista unitaria Junts Pel Sí en un spot en el que bajo el lema “Mejor vecinos” grafitean la silueta de Sergio Ramos con la camiseta de la Selección Española y la de Piqué con Catalunya. Los sentimientos de pertenencia y de patriotismo que despiertan disciplinas como el fútbol pueden jugar a favor de los partidos independentistas, pero ésto también se puede convertir en un arma de doble filo.

Una Liga catalana

Las últimas encuestas reflejan un empate técnico entre el número de personas que quieren la independencia y las que están a favor de seguir en el Estado español. Por este motivo, y con el fin de atraer a los más indecisos, el deporte podría jugar un papel fundamental en la decisión de muchos catalanes. El fútbol, que cuenta con millones de seguidores en todo el territorio nacional consigue sacar los instintos más primitivos del ser humano. Cuando rueda la pelota el hincha se deja llevar y sólo vive para explosionar de jubilo en el momento en el que el balón traspase la portería rival. Precisamente, son estos instintos primitivos los que pueden hacer que un independentista convencido o algún indeciso cambien su voto a última hora y voten “no” a la independencia tras las últimas declaraciones de Javier Tebas, presidente de la la Liga Profesional de Fútbol y de Miguel Cardenal, presidente del Consejo Superior de Deportes.

"Los clubes catalanes no podrían jugar la Liga en caso de independencia, ya que la legislación se lo impide", declaraba Javier Tebas al ser preguntado por la posible secesión del pueblo catalán. El presidente de la Liga BBVA añadió también que la "Ley del Deporte establece que el único Estado que puede jugar en competiciones nacionales es Andorra". Lejos de esquivar el tema Tebas se mojó y declaró que una hipotética separación de Cataluña debilitaría a todos, a "Cataluña y lo que queda de España", porque para el dirigente, “si cataluña se independiza, España ya no será España. “Si se rompe España, se rompe la Liga. Esperemos no llegar nunca a ese absurdo”, sentenció.

"Los clubes catalanes no podrían jugar la Liga en caso de independencia, ya que la legislación se lo impide"

Por su parte, Miguel Cardenal, presidente del CSD, expuso la situación en la que quedaría el FC Barcelona si se logra la independencia: “En un país de ocho millones de habitantes podrás ser un equipo de cantera como el Ajax y llegar como muy lejos a octavos o a cuartos de la Champions”. A pesar de estas declaraciones, Cardenal también mostró “respeto por todos los puntos de vista”, aunque matizó que lo que está en juego son “sentimientos y sensibilidades”. Aunque sorprenda, algunos ciudadanos podrían votar condicionados o supeditados al futuro deportivo de su club.

FC Barcelona, un problema mayor

Los clubes más perjudicados en este discurso son el FC Barcelona y el RCD Español. Ambos conjuntos juegan en la máxima categoría del fútbol nacional y podrían quedar fuera de la competición mas importante de Europa si al final Cataluña logra su independencia y Tebas cumple con su palabra de no admitir a equipos catalanes. Ninguna de las dos entidades se ha pronunciado respecto al proceso independentistas, aunque los blaugranas siempre se han definido como un club “catalanista”. De todos modos, Bartomeu, su presidente pretende desmarcarse del proceso y ha declarado recientemente que su club “no entra en campaña electoral”.

Si al final las formaciones que abogan por el si consiguen la victoria y la utopía de la independencia se hace realidad, el FC Barcelona y el RCD Español jugarían una Liga catalana junto al Nastic, Girona, Gramanet.... Es decir, el último campeón de la Champions League debería jugar cada fin de semana con equipos que militan ahora mismo en Segunda División “B” y en Tercera División. Esta decisión supondría una crisis económica para el fútbol nacional y catalán. La Liga BBVA dejaría de ser la mejor Liga del Mundo y perdería a uno de los mejores clubes europeos y al mejor jugador del planeta, Leo Messi.

La Liga catalana por su parte tendría muy difícil prosperar por el poco atractivo de los encuentros y el escaso seguimiento mediático que ésta generaría. Un ejemplo de ésto son las recaudaciones por derechos televisivos. El FC Barcelona , por ejemplo, ingresa de media unos 150 millones de euros al año sólo por los 'pinchazos' televisivos. Si hacemos realidad la predicción de Cardenal que ilustraba la situación en la que quedaría el conjunto blaugrana, encontramos con que el club presidido por Bartomeu podría recaudar sólo 25 millones de euros por derechos televisivos, los mismo que en este momento ingresa el Ajax. Además el FC Barcelona no podría jugar la Champions League porque su competición doméstica no estaría reconocida por la UEFA. En definitiva, tanto la Liga como el fútbol catalán perderían por lo que las palabras de Tebas, un dirigente que intenta sacar el máximo provecho a su Liga, podrían tener más tintes de amenaza que de realidad.

El FC Barcelona podría perder 100 millones de euros en derechos televisivos"

El fútbol no sería el único deporte afectado. El balonmano español perdería al equipo más laureado de la disciplina, el FC Barcelona. El Baloncestos también perdería el clásico entre merengues y culés y la ACB sería menos atractiva de lo que ya lo es. El fútbol sala también dejaría de contar con el Barça, que es de los pocos clubes que apuestan por un deporte venido a menos durante los últimos años. Uno de los pocos deportes que no sufriría apenas cambios sería el hockey sobre patines ya que la mayoría de los clubes son catalanes. De hecho, se podría considerar ya una Liga catalana.

Selecciones catalanas

Además de las competiciones nacionales, las gran afectada por una posible secesión de Cataluña sería la Selección Española porque podría dejar de contar con hombres tan relevantes como Piqué y Busquets en fútbol, los hermanos Gasol y Navaro en Baloncesto y Albert Rocas y Víctor Tomás en Balonmano.

Desde hace algunos años, la convocatoria de un catalán de cualquier deporte a la Selección Española se ha convertido en tema de debate durante semanas, y más si ese deporte es el fútbol. Desde algunos sectores se insta a los deportistas a declarar su amor por la patria y definirse como 'no independentistas' para vestir 'la roja'. Pero la realidad es bien distinta. De hecho, apenas hay jugadores que se mojen en este aspecto. Prefieren guardar discreción y pasar de puntillas sobre el tema. Declararse apolítico es un recurso fácil para escapar de la controversia, aunque hay algunos deportistas de élite como Piqué, Xavi o Marc Gasol que si han decidido hablar sin tapujos sobre el proceso independentista.

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El más polémico de todos es Gerard Piqué. El central del FC Barcelona, siempre en el ojo del huracán por la rivalidad con el Real Madrid, ha sido pitado en los últimos partidos con la Selección Española por realizar algunos guiños al independentismo. El ex del Manchester United se ha dejado ver en varios actos con tintes de secesión en la diada catalana y ha defendido el “derecho a decidir de la gente”. Otros que se muestran a favor de que la ciudadanía pueda opinar sobre el proceso son Xavi y Marc Gasol, aunque este último siempre ha estado más alejado del movimiento.

El argumento idílico de una Selección Catalana se cae por su propio peso cuando la UEFA y la FIFA declararon que al no ser reconocido como un estado de la Unión Europea no podrían disputar bajo ese nombre la Eurocopa y el Mundial. Ésto no sólo afectaría al sentimiento y orgullo patrio. Los contratos de algunos futbolistas como Fábregas, Busquets, Piqué, Jordi Alba podrían verse reducidos por perder la condición de internacional y dejar de participar en las grandes citas del fútbol, algo muy importante para las marcas que les patrocinan.

Como todos son especulaciones, también hay otra teoría que apunta a la posibilidad de que fuera el propio deportista el que decidiera en que selección jugar, en la catalana o en la española. Sea como fuere, la realidad es que la Selección Española de fútbol podría perder a Piqué, Bartra, Busquets, Jordi Alba, Cesc Fábregas, Deulofeu o Kiko Casilla. La recientemente proclamada campeona del Eurobasket dejaría de contar con el MVP del torneo Pau Gasol, con su hermano Marc, con Ricky Rubio, Navarro y Pau Rivas, entre otros. La peor parada sería la selección española de hockey hierba, siempre una opción de medalla en los Juegos Olímpicos, que vería como su plantilla se queda reducida a menos de la mitad. Uno que vería con buenos ojos esta resolución sería Alex Fábregas, exinternacional con España en hockey hierba, que declaró en su día jugar con la Selección “por no tener otra opción, y que criticó a Pau Gasol por ser el abanderado español en los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres.

Al final, como en el caso de las competiciones domésticas, tanto la Selección Española como la Selección Catalana saldrían perjudicadas de una posible separación. La española perdería a estrellas de primer nivel y la catalana contaría con grandes figuras, pero sólo podría exhibirlas en partidos amistosos.

Por último, también hay que destacar otros deportistas que no compiten en deportes colectivos, pero que son grandes figuras en el país. Estos son los casos de Mireia Belmonte, Marc Márquez o Gervasio Deferr. Si la ruptura se convierte en realidad, estos tres deportistas de élite y muchos otros deberán pronunciarse y dejar de hacer oídos sordos a un conflicto que se encuentra en su máximo esplendor.

Para situar al aficionado, la ruptura entre España y Cataluña dejaría a las competiciones domésticas y a la Selección Española mermadas por la baja del FC Barcelona en todas sus disciplinas (fútbol, fútbol sala, balonmano, baloncesto...) y por la pérdida de estrellas mundiales; y por otro lado una Selección Catalanas repleta de deportistas con un sentimiento nacionalista casi inigualable, pero sin ninguna participación oficial a nivel europeo y mundial.

En resumidas cuentas, en una sociedad castigada por la recesión económica mundial, el deporte se convierte en muchos casos en una vía de escape para los problemas cotidianos por lo que muchos podrían cambiar su voto si su mejor forma de ocio se modifica. Además, el momento que vive el deporte español es de lo poco salvable y de lo poco que podemos exportar en estos momentos al Mundo, por lo que la independencia dañaría a la marca España y abriría un debate e incluso enemistades entre deportistas que llevan años conviviendo en armonía y apartados de ideologías y símbolos políticos.

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