martes 27/7/21
Carta del Presidente

“El ‘Ministerio de la Verdad’, espejo de la ignorancia y la maldad”

carta del presidente

Probablemente el escrito que inaugura la concepción moderna de la libertad de expresión es el discurso que el poeta republicano John Milton dirigiera al Parlamento de Inglaterra durante la Revolución Puritana bajo el singular título de Areopagítica. Su influencia fue notable para el padre fundador de la independencia norteamericana, Thomas Jefferson, y la conexión es directa con varios de los principios más hermosos y las esencias más auténticas de la Francia revolucionaria.

Es imposible entender la concepción de la democracia de forma plena hace pocos siglos sin el respeto a la libertad de información y opinión. Ahí queda la frase atribuida a Voltaire, uno de los filósofos más relevantes de la Ilustración: “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”. Y es impensable entender la evolución del hombre en sociedad sin el respeto al oficio de periodista. Ya el poeta y dramaturgo romántico, Víctor Hugo, señaló que “la prensa es el dedo indicador de la ruta del progreso”.

A nadie se le escapa que la Historia puede tener momentos de involución. Los tienen los países, sus sociedades, sus líderes, y por desgracia España atraviesa tiempos, desde luego de cambio, pero -más importante- de un gigantesco retroceso en la calidad de sus políticos. En términos generales, la población está quedando representada por personas ayunas de formación, huérfanas de experiencia profesional y, por el contrario, que asaltan las instituciones con la mochila cargada de ese veneno casero y de baratillo que es el sectarismo.

Sin explicar aún por qué, por la sencilla causa de que no tiene explicación razonable ni aceptable, el gobierno de España ha anunciado la terrible creación de una Comisión Permanente para perseguir y vigilar, en una suerte de Gran Hermano de pacotilla, a los medios de comunicación.

Ya Joseph Pullitzer aventuró la idea de que “una prensa mercenaria produce un pueblo mercenario”. La pregunta es: ¿qué clase de delirio en un gobernante puede producir, en la Europa del siglo XXI, que éste se proponga como prioridad la expansión e imposición del pensamiento único? ¿Cómo puede anunciarse de forma tan atronadora, abusiva, demencial y mendaz la mordaza a los periodistas?

Nos encontramos ante la prueba del algodón para conocer hasta dónde llegará la deriva autoritaria del tándem Iglesias-Sánchez, a la que se ha imprimido un ritmo endiablado y una velocidad de vértigo. La opinión pública no puede sino movilizarse frente a un ataque tan directo y arbitrario, tan fundado en la ilegalidad, o la alternativa llegará en forma de lamentos y rechinar de dientes… el que surge cuando la persona, inocente e indefensa, se ve aplastada por el caudillo.

Hay pocas combinaciones de resultado más letal que el producido por la conjugación premeditada, calculada y dolosa de la ignorancia y la maldad. En eso estamos. Cuando alcanzan la posición de ministro en una nación personas que, lejos de la educación y las lecturas y el esfuerzo se han entregado a la agitación, la propaganda y la barricada… no el futuro sino el presente de esa nación pinta ya de color hormiga. ¿Reaccionaremos?

[email protected]

Comentarios