martes 27/10/20
Tiene solución

A partir de los 40 años aparecen las primeras arrugas, pero también la presbicia

A esa edad asoman las líneas de expresión, las canas ganan terreno y tal vez empiecen ciertos problemas al leer de cerca

vista
Aparición de la prebiscia.

A partir de los cuarenta años asoman las líneas de expresión, las canas ganan terreno y tal vez empiecen ciertos problemas al leer de cerca. A partir de esta edad la presbicia o vista cansada puede manifestarse y lo notaremos en actividades tan cotidianas como leer, ya que podemos comenzar a tener la sensación de que las letras nos bailan o que la dichosa letra pequeña de los prospectos de los medicamentos se nos escapa.

De este modo, si un buen día nos descubrimos alejando el libro o el móvil, no debe cundir el pánico, simplemente deberíamos sopesar una visita al oftalmólogo para que nos confirme si la presbicia acaba de aparecer en nuestras vidas.

Lo cierto es que dicha patología está asociada al envejecimiento del cristalino y no hay nada que podamos hacer para evitar su aparición. El cristalino es una lente natural, situada entre la retina y la córnea, que con el tiempo pierde esa capacidad para enfocar los objetos.

A diferencia de lo que sucede con la miopía, la presbicia afecta a todo el mundo sin excepción en un momento u otro de su vida y va avanzando de forma progresiva. De hecho, si examinamos los datos veremos que el 81 % de la población española mayor de 45 años padece este problema de visión. Además, este ya de por sí abrumador porcentaje se incrementa con el paso de los años. Así, entre los mayores de 65 años, la incidencia crece hasta el 95 %.

Por lo tanto, más vale asumir cuanto antes que nadie es inmune a la aparición de la vista cansada. Por suerte, hay maneras de salir airoso de la presbicia y no debemos resignarnos a unas gafas o unas lentillas progresivas multifocales para solucionar nuestros nuevos problemas de visión.

En este sentido, en los últimos años prospera la cirugía refractiva para poner fin a este problema visual. Así, el paciente puede someterse al láser o bien optar por la implantación de una lente intraocular multifocal.

Compete al especialista decidir qué método es el más acertado para el paciente. En su decisión, pesará el número de dioptrías o si su córnea es lo suficientemente gruesa y resistente para resistir la aplicación del láser, entre otras variables.

En conclusión, nos hallamos ante una operación rápida y sencilla que no requiere ni el ingreso del paciente. Por esto y por todas sus ventajas, este tratamiento va cobrando fuerza en una población española cada vez más envejecida.

A partir de los 40 años aparecen las primeras arrugas, pero también la presbicia
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