viernes 16/4/21

Estrella Digital

Consideraciones e influencia de la meditación en los pacientes con cáncer

Un sinfín de variables genéticas, alimenticias, traumáticas y ritmos de vida están asociadas con una aparición recurrente de cáncer en las sociedades modernas

salud

Sin entrar en detalles sobre causas y orígenes, sí es prudente hacer mención en el papel que algunas terapias alternativas, técnicas milenarias y la búsqueda de soluciones poco invasivas tienen con respecto al tratamiento y al acto de sobrellevar la difícil situación.

Es allí donde es vital considerar e interpretar correctamente la influencia y los beneficios de la meditación en el cáncer, puesto que se trata de una de las rutinas que más fácilmente pueden adoptar la mayoría de los pacientes oncológicos y, más aún, porque hay mucha literatura especializada e investigaciones científicas detrás de esa recomendación, que ha permitido corroborar que la influencia existe y que los resultados son contundentemente favorables para las personas que enfrentan procesos cancerígenos y tratamientos al respecto.

La meditación

Originaria de la religión budista, la meditación, entendida en español como atención plena, es un acto consciente de interpretar y decodificar todos los pensamientos que ocurren en el presente, en el denominado “aquí y ahora”, logrando una capacidad de atención y concentración sin precedentes, absorbiendo todos los pensamientos -sean negativos, positivos o neutrales- y utilizándolos para una interpretación de la realidad presente y futura.

La meditación es sinónimo de calma. Los ritmos de vida modernos son muy vertiginosos y no dejan espacio para la interpretación y la tranquilidad, por lo que la meditación es tanto una actividad como un espacio para permitirse la calma, para permitirse detenerse y concentrarse en un proceso de autocontrol y autoconciencia, con todas las connotaciones mentales y saludables que eso pueda tener.

La hormona del estrés

Cortisol. La denominada hormona del estrés se asocia con la supresión del sistema inmunitario y con la tensión del sistema circulatorio, por lo que sufrir de estrés, de depresión, de insomnio y de otros problemas de salud mental podrían desencadenar efectos devastadores en pacientes oncológicos, que ven afectada su salud de forma drástica e incremental cuando su sistema inmune deja de combatir la difícil situación que padecen.

La meditación reduce significativamente la presencia de cortisol en el organismo, pero al mismo tiempo promueve la segregación de serotonina, la conocida hormona de la felicidad, que no solo permite que las personas puedan tener un mejor estado de ánimo -imprescindible en pacientes oncológicos- sino que influye en el fortalecimiento de las defensas o del sistema inmunitario.

Combinación con tratamientos y estilos de vida más conscientes

La meditación por sí misma no va a prevenir el cáncer, aunque está demostrado que puede ralentizar la aparición de sus efectos más devastadores, permitiendo que el tratamiento utilizado tenga mayor eficacia -siempre y cuando la detección de la enfermedad se realice a tiempo y los demás tratamientos también-. La meditación va a permitir que el proceso sea más consciente, que los pacientes oncológicos combatan todos los efectos a nivel mental y emocional de una enfermedad tan compleja, y eso ya es un recurso totalmente válido y de manifiesta importancia para la calidad de vida de estas personas.

¿Qué debe hacerse? Utilizar la meditación en combinación con tratamientos y estilos de vida adecuados, priorizando el descanso, el ejercicio físico, la alimentación y la búsqueda de paz ante la adversidad, para que el tratamiento y la recuperación posterior tomen menos tiempo y demanden menos sacrificios por parte de los pacientes.

Meditar ayuda indirecta y directamente a los pacientes con cáncer. Previene el insomnio, la ansiedad y la depresión; permite -gracias a la influencia de esta técnica en el sistema inmunitario y circulatorio- que los tratamientos invasivos e incluso alternativos muestren una mayor eficacia; y a nivel general permiten que las personas puedan detenerse y dedicarse momentos de autoconciencia, tan necesarios para vencer situaciones de salud complejas, donde tal vez el cáncer -indistintamente de su tipo- sea una de las más complicadas de sobrellevar y vencer.

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