sábado 16/10/21

Celulitis y menopausia: el mejor tratamiento es la prevención

Una de las consecuencias más insospechadas en el organismo de la mujer ocasionada por la llegada de la menopausia es una mayor presencia de celulitis. Lo cierto es que el abanico de cambios que sobrevienen en el cuerpo femenino llegada esta etapa resulta bastante variopinto
celulitis

La menopausia, aunque viene precedida por una fase preparatoria denominada climaterio, alcanza a la mayoría de mujeres en torno a los cincuenta años. Es entonces cuando su organismo deja de secretar estrógenos y progesterona y, en suma, su ciclo fértil llega a su fin. Este cese comporta novedades en la vida de la mujer, que debe afrontar síntomas como los que siguen:

  • Retención de líquidos
  • Dolor en articulaciones y huesos
  • Sequedad vaginal
  • Dificultades para dormir
  • Caída de pelo
  • Aparición de vello facial

Lo cierto es que muchas mujeres recurren a los complementos alimenticios desarrollados de forma específica para salir al paso de todas estas molestias. No obstante, y sin querer restar importancia a los citados síntomas, en este artículo nos vamos a centrar en la celulitis, pues muchas mujeres, de la noche a la mañana, empiezan a apreciar una celulitis que llega de improvisto y sin avisar.

De hecho, es posible que, anteriormente, apenas padecieran este tipo de problemas, pero la menopausia agrava esta circunstancia, pues a medida que se envejece, el tejido conectivo, que se halla debajo de la epidermis, pierde elasticidad y colágeno.

¿Qué podemos hacer para evitar la celulitis?

Así, llegada la menopausia, es posible que muchas mujeres, a pesar de que nunca habían tenido celulitis, empiecen a acusarla. Sin embargo, se pueden adoptar ciertas pautas para reducirla, como seguir una alimentación equilibrada. Conviene recalcar que las investigaciones aseguran que una alimentación baja en grasa puede prevenir la formación de celulitis adicional.

También prescindir de prendas muy ceñidas resulta muy útil, pues éstas dificultan la circulación, así como practicar ejercicio (ya que sirve para incrementar la elasticidad de los tejidos conectivos). En concreto, se recomiendan actividades físicas como el spinning, caminar, montar en bicicleta, nadar o practicar yoga.

En esta lista de recomendaciones se debe añadir la importancia de no utilizar tacones muy altos, ya que su uso repercute en el flujo sanguíneo. Por supuesto, se aconseja evitar las situaciones que causan estrés, pues el organismo eleva las cantidades de cortisol y este incremento deriva en un aumento de grasa. Y, por último, es importante emprender el día con una ducha fría, ya que ayuda a tonificar la piel.

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