viernes 15.11.2019

Chile: Las razones por las que estalló la violencia desmedida en el país del sur 

El alza del precio del metro de Santiago solo sería la punta del iceberg del violento estallido social que tiene en jaque a las autoridades de Chile. Capital mapocha está tomada por los militares y continúan los saqueos. Hay 3 muertos, entre ellos un peruano

Chile: Las razones por las que estalló la violencia desmedida en el país del sur 

La violencia desmedida que estalló desde el viernes en Santiago de Chile no solo fue por el alza del precio del pasaje del Metro, sino que hace un eco a la lucha contra de la desigualdad y varias injusticias que los chilenos, sostienen, aguantaron durante muchos años y hasta el momento las autoridades no han solucionado. El telón de fondo es la desigualdad social, la concentración extrema de la riqueza, la impunidad ante la corrupción, la desconexión de la élite política y la precariedad de la sanidad, las jubilaciones y el sistema educativo.

A pesar que Sebastián Piñera derogó el alza de pasajes en el metro, esto no calmó a una ciudadanía que tomó las calles, protestó, saqueó establecimientos e impuso la violencia que fue repelida por los militares tras la declaratoria de emergencia y toque de queda en la capital chilena y en otras ciudades.

PENSIONES, UN MODELO PRIVATIZADO Y HEREDADO DE PINOCHET

El sistema de pensiones es uno de los puntos que más rechazo concita en la sociedad chilena. El modelo fue establecido en 1980, durante la dictadura de Pinochet (1973-1990), y obliga a los trabajadores a depositar cada mes cerca del 12 % de su sueldo en cuentas individuales manejadas por entidades privadas conocidas como Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

Las AFP invierten en los mercados en busca de rentabilizar sus fondos y obtienen beneficios millonarios, pero no entregan pensiones dignas a los jubilados, que reciben mucho menos dinero del que ganaban cuando trabajaban.

Según cifras de la Superintendencia de Pensiones, el promedio de las pensiones de vejez pagadas en agosto pasado fue de unos 220 dólares, poco más de la mitad del sueldo mínimo, que está en 422 dólares mensuales.

Paradójicamente, los miembros de las Fuerzas Armadas y las Policías cotizan en un sistema a parte, de reparto, que ofrece jubilaciones mucho más elevadas.

EDUCACIÓN DE BAJA CALIDAD Y UNIVERSITARIOS ENDEUDADOS

La educación universitaria fue gratuita en Chile hasta 1981, cuando la dictadura simplificó los requisitos para la creación de universidades privadas.

Estos centros se multiplicaron hasta superar las cuarenta en un esquema de mercado en el que tenían libertad para fijar el valor de sus matrículas.

Al mismo tiempo, se redujo el aporte estatal a las universidades públicas ya existentes, que también comenzaron a cobrar aranceles como una manera de mantenerse competitivas.

El resultado actual de ese modelo es una amplia oferta de universidades privadas de dudosa calidad y matrículas carísimas, que obligan a los estudiantes a pedir créditos avalados por el Estado para financiar sus estudios.

Esto lleva a que muchos universitarios se titulen y empiecen a trabajar, pero pasan los primeros años de su carrera laboral pagando deudas con los bancos.

En 2016, la entonces presidenta Michelle Bachelet repuso la gratuidad universitaria para los estudiantes de menos recursos, aunque la cobertura de ese beneficio es aún insuficiente y no ha acabado con el endeudamiento de los jóvenes.

SANIDAD PÚBLICA PRECARIA Y PRIVADA DISCRIMINATORIA

Los trabajadores deben cotizar en Chile por lo menos el 7 % de sus remuneraciones en planes de salud y pueden elegir entre hacerlo en el sistema público, el Fondo Nacional de Salud (Fonasa), o en el privado, sustentado por las Instituciones de Salud Previsional (Isapres).

Unos 14 millones de trabajadores están afiliados a Fonasa, muy criticado por los pacientes por la mala atención en los hospitales, largas esperas para obtener una hora médica, incluso en urgencias, y las malas condiciones de los establecimientos.

Las Isapres, que cubren a las personas de mayores ingresos, ofrecen planes más caros y con coberturas más bajas a las mujeres y los ancianos, una discriminación que Piñera busca erradicar con una reforma al sistema.

ALTO COSTO DE LA VIDA Y ALZAS EN SERVICIOS BÁSICOS

Vivir en Chile se ha vuelto más caro, especialmente en Santiago, donde el precio de las propiedades ha subido hasta un 150 % en la última década, mientras que los ingresos lo han hecho solo un 25 %, de acuerdo a un estudio de la Universidad Católica publicado en mayo pasado.

Además del alza del billete del metro, que en hora punta vale 1,2 dólares, los ciudadanos han recibido con indignación un aumento del 10 % en las cuentas de la luz y pagan precios desorbitados por los medicamentos.

CORRUPCIÓN EN LA ÉLITE

Estos últimos años se han destapado millonarios casos de corrupción de los altos mandos de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, esta última una institución que hasta hace poco gozaba de una confianza total de los ciudadanos.

También se constató que la financiación ilegal de campañas fue una práctica generalizada en la política chilena, y partidos tanto de izquierda como de derecha recibieron dinero de los principales grupos económicos.

El poco empeño de la Fiscalía y otros organismos públicos en perseguir esos delitos hizo que fueran sancionados con simples multas.

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