viernes 14/5/21
EDITORIAL

¡Viva la Primavera! …y el despilfarro

dinero trato

El soberanamente discutible uso del dinero público ha sido un tópico de nuestro país en los últimos años. Más que justificadamente. El planteamiento de principio y final ha coincidido: ¿cómo es posible que nos hayamos topado, de una forma tan generalizada, con políticos tan sumamente manirrotos? ¿a qué viene, en tantas ocasiones, esa locura de gasto? Y, peor: ¿por qué financiar con los billetes de todos iniciativas pintorescas, extemporáneas, esperpénticas y que se encuentran en las antípodas de lo que significa la defensa del interés general?

            La penúltima viene de la mano de Colau, que en plena pandemia, y con las necesidades formidables de mantener en el mejor estado posible las finanzas de los ciudadanos, se ha aventurado a gastar 300.000 euros en organizar, con mucha pompa y colorido, la denominada ‘Primavera Republicana’, una conmemoración lúdico-festiva de la Segunda República Española.

            ¿Dónde quedan aquí las prioridades? ¿Es de recibo que mientras, en tiempos del coronavirus, se suspenden celebraciones como conciertos, festivales y otras actividades (con la consiguiente ruina para los empresarios), el segundo ayuntamiento de España se funda cincuenta millones de las antiguas pesetas, de golpe y porrazo, en una iniciativa, más allá de su carácter revisionista, extremadamente cara?

            No sorprende que los ciudadanos tengamos la sensación consolidada, y enteramente fundada, de que no ha habido en Europa dirigentes que de manera más penosa y desastrosa han conducido y están conduciendo la crisis que los nuestros. Ahora bien, todo tiene un límite.

El precio del dolor que ya esta causando la emergencia social que se padece en tantas capas de población es tal que, de no corregirse casi de modo inmediato insultos como el de Colau se terminará produciendo antes o después un estallido desde abajo. Se acaban los ahorros, también la paciencia, y las rutas de escape de las clases medias pueden dejar en una pequeña anécdota al movimiento, hace una década, que emergiese bajo el impulso de los indignados. Al tiempo.

Comentarios