martes 22/6/21
EDITORIAL

TVE: las audiencias, la propaganda y los pagafantas

television

La lluvia de críticas -incesantes y durísimas- que ha caído desde dentro de Radio Televisión Española desde la irrupción en antena, en medio de una salvaje polémica, del debate ‘Las cosas claras’ es simplemente un síntoma.

            El penúltimo en poner el grito en el cielo ha sido un veterano de la casa, el corresponsal Miguel Ángel Idígoras: “No son precisamente las exigencias de audiencia las que marcan el rumbo de RTVE. Desgraciadamente son otras”. Así se ha manifestado quien durante tantos años informara, con tanto rigor y sobriedad desde Londres, como continuación de un mensaje anterior en el que había lamentado y rechazado la obsesión del presentador del citado espacio con Vox, los neonazis… y el Emérito.

            El malestar de los profesionales del Pirulí es mayúsculo y va en auge pero, hasta hoy, el control férreo y sin concesiones del tándem PSOE-Podemos sobre la tele pública y el rodillo que pasa invariablemente sobre sus contenidos y línea editorial ha aplastado el impacto de esas voces profesionales y acreditadas. Y ello, mientras se ha ampliado la cancha de ese espacio, hoy por hoy en unos índices de audiencia discretos que, conectados con el extremadamente caro coste de la producción del programa, debieran resultar inaceptables y producir el inmediato cese de la emisión.  

            Pero éste es sólo el síntoma. La categoría se resume en el profundo y sordo desprecio que, gobiernen quienes gobiernen, dispensan a los contribuyentes, que son quienes pagan, sin que se les pregunte, el invento. Y el invento es un medio de masas, al servicio del poder, que es usado como alfombrilla de baño o felpudo (tanto monta, monta tanto) por quienes entienden que pueden tratar al ciudadano simplemente como un idiota.

            Dado que jamás se ha avanzado en España en la imposición de un modelo de financiación con canon o cuota; dado el elevadísimo presupuesto que se dedica al ente, ejercicio tras ejercicio; dadas sus innumerables fallas y fallos en el cumplimiento de su deber y responsabilidad de servicio público… sería más que recomendable que quienes intervienen en el proceso de toma de decisiones hiciesen lo posible por evitar en adelante, con sus amigos, la prodigalidad y el despilfarro a manos llenas.

            En un país serio, y al nuestro le faltan unos cuantos palmos y unos cuantos hervores para serlo, determinaciones como las que se vienen tomando en RTVE podrían estar bordeando, peligrosamente, el delito de malversación de caudales públicos. Entonces, además, los votantes dejaríamos, por fin, de ejercer de pagafantas.

 

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