sábado 23/1/21
EDITORIAL

Rufián-Sánchez fracasan con sus ‘fake news’ contra Madrid

La reacción de Ayuso no ha podido ser más pertinente en fondo y forma. Y deberá reproducirse una y otra vez las próximas fechas porque la guerra del PSOE y los separatistas catalanes contra Madrid es una realidad viva y, por muchos intereses -empezando los de poder-, espuriamente alimentada desde la irresponsabilidad, desde posiciones por otra parte groseramente indoctas.

El gobierno regional llevará a los tribunales el ‘impuestazo’ que pretenden sacarse de la manga Rufián y Sánchez, Sánchez y Rufián: es ilegal, un atentado competencial que tiene como último fin triturar el bolsillo de los ciudadanos de la Comunidad Autónoma más próspera de entre las diecisiete.

Hay algo que no ha entendido ni se ha aplicado éste ni ningún anterior presidente del gobierno de España: la mejor manera de provocar la solidaridad entre compatriotas, también la económica, es cerrar el grifo de los infinitos chiringuitos montados y nutridos por el nacionalismo para crear un clima de odio respecto del resto del país y generar discriminación, de la peor. En esto, en la parálisis absoluta, no hay novedad de Sánchez.

Ahora bien, no hay peor resultado que el de la ecuación en la que convive el sectarismo y el igualitarismo. En efecto, arrastrado por las pretensiones ilegítimas, ultraminoritarias y tóxicas de Esquerra Republicana, Moncloa se dispone a emprender una nueva campaña contra Ayuso basada en ‘fake news’, perpetradas éstas del modo más primitivo, casi de parvulario: que si Madrid es un paraíso fiscal, que si es un imán de multimillonarios, que si su política fiscal lesiona al resto de los españoles… no es que sean paparruchas, que también; son mentiras colosales con las que dirigentes que no dan la talla pretenden cubrir sus carencias, su ausencia de proyecto… y, en última instancia, el sueldo que nunca alcanzarían sin pisar la moqueta que todos pagamos.

Trabajo tiene el Ministerio de la Verdad, si finalmente llega a ser implementado, para sofocar y sancionar los bulos, propalados con la más vil y egoísta intención, que tienen su epicentro precisamente en un complejo presidencial en el que hierven las ocurrencias y cotizan al alza las ideas de bombero.

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