jueves 15/4/21

Estrella Digital

EDITORIAL

Récord Guinness de enchufados: La Undécima plaga bíblica

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                    Las ranas, los mosquitos e insectos, los sarpullidos incurables, el granizo de fuego, las langostas… en la literatura popular, en la cultura, la historia y la religión están enumeradas las diferentes plagas bíblicas, insalvables para los humanos, una tortura y una desgracia. Los tiempos cambian y, en la era que nos ha tocado vivir y en este viejo país, España, esas plagas se multiplican por doquier y se residencian con excesiva y desesperante frecuencia en nuestra -por lo general- poco ilustrada y muy problemática clase política.

                Es insuperablemente ofensivo que mientras 150.000 negocios echan el cierre y millones de ciudadanos engrosan las colas del desempleo, el gobierno haya batido un nuevo récord de ‘enchufados’: 736 altos cargos, una subida (la enésima) de un 10%. Sorprende poco que nuestros talentosos youtubers hayan huido camino de Andorra no por no querer mantener la Sanidad, o la Justicia, o las infraestructuras, o la Educación… sino por estar, como han declarado, hasta el gorro de tirar el dinero en impuestos destinados a incrementar la grasa y el colesterol malo de la Administración.

                Semejantes guarismos, semejante actitud no puede sino considerarse un insulto o una burla. En un momento en el que las familias no es que estén haciendo ajustes sino que no saben de dónde sacar el euro, es humillante que desde el poder siga el derroche, se pisotee la contención y se opere con semejante grado de insensibilidad ante las desgracias, las apreturas y estrecheces de los gobernados.

                Es lógico que se dispare y se dispare sin cesar la indignación ante el ascenso imparable de la democracia, ante los vividores y los profesionales de la cosa pública, por la tendencia de éstos de vivir a costa del sudor del contribuyente. Para más inri, algunos de los partidos y los políticos que están hoy ocupando Ministerios llegaban hace apenas un lustro con un mensaje de regeneración, de hacer las cosas de otra forma, de acabar, por fin, con los atropellos al pueblo. Es evidente que, de momento sin remedio, han multiplicado las razones ciudadanas de la rabia. Porque no sólo no han arreglado los problemas sino que los han empeorado.

 

 

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