sábado 12/6/21

¿Por qué puede avecinarse ‘la era del miedo’?

Euros

De entre la auténtica ensalada estadística que llena cada semana y cada mes páginas de periódicos, y minutos y minutos de televisión y radio, hay un indicador que ‘tiene piel’. Principalmente, porque conjuga lo puramente económico con lo emocional, con lo sensitivo, con el campo de juego de las percepciones subjetivas, de las esperanzas, de las proyecciones, de las perspectivas.

            El índice de confianza del consumidor permite, básicamente, aproximarse a las intenciones de gasto de los ciudadanos preguntándoles precisamente por su percepción presente y sus expectativas de futuro para la economía del país, su economía familiar y el empleo, siendo verdaderamente representativo del pulso real de la sociedad española y convirtiéndose en una herramienta de tremenda utilidad para interpretar y predecir la evolución del consumo privado.

            La pregunta hoy es: ¿qué está ocurriendo con la incertidumbre laboral generada como consecuencia del covid-19? Los números no engañan. La población se ha instalado en el miedo, en el pesimismo, y ha convertido su propio hogar en refugio temporal tras más de un año de restricciones, y esto sin otear en modo alguno el fin de la pandemia. El horizonte es tenebrosamente incierto. Hay un bloqueo en la oferta, sí; pero parte de la demanda se ha quedado embalsada, sin movimiento, como el agua en el pantano.

            Tan es así, que las familias han ahorrado más de 108.000 millones de euros en apenas doce meses tras reducir su gasto en más de un 12%, y ello en un marco en el que su propia renta disponible ha caído por encima del 3,3%.

            Pudo sonar como mínimo cursi la expresión de Rodríguez Zapatero, en su etapa de presidente del gobierno, asegurando en plena crisis que “la economía es un estado de ánimo”. Pero es así. El hombre es un animal racional pero profundamente movido por las emociones, por las sensaciones, por las vibraciones. Y los escalofriantes daños que como sociedad estamos padeciendo en lo sanitario, unidos a los estragos derivados de la mala gobernación del país, están dando origen a un panorama propio de las más inquietantes películas de suspense.

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