viernes 30/7/21
EDITORIAL

Del profesional desgastado… al chamuscado

estres

Hay clichés de los que vive la sociedad moderna, con un foco tan potente de la imagen y la publicidad, y de los que le resulta difícil escapar. Uno de ellos es el de ver en un profesional quemado a aquel que se desempeña en un ambiente urbanita y está dedicado por completo al mundo de las finanzas, la empresa y, en general, la economía, y que no soporta un ritmo frenético que deriva en estrés crónico. Pero, ¿es esa imagen real?

            Ahora que las preocupaciones por la salud se han puesto en la parte alta de la agenda de cada ciudadano, se vuelve constantemente sobre el síndrome burnout, que se da cuando hay un desajuste entre las capacidades de la persona y las exigencias a las que está sometido en su día a día, una dinámica y una patología que se prolonga en el tiempo y que no desaparece con el descanso.        

            El profesional que está desgastado y que llega un momento en que se chamusca es muy variado: el médico, el profesor, el policía, el trabajador social… están al alza; personas, más allá de sus salarios y sus incentivos para elevarlos, que se mueven en escenarios en los que el impacto emocional y rutinario es muy alto (imaginemos en lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo con los sanitarios en el caso del covid-19).

            Éstos, y no los tiburones de Wall Street o del Ibex 35, son los trabajadores más castigados hoy por la presión y cuya salud más se está resintiendo. Y ello debería llevarnos a una profunda reflexión como al diseño de un plan de choque desde las propias empresas e instituciones que dan empleo en los referidos ámbitos.

            El coronavirus se extinguirá antes o después, las vacunas darán sus resultados durante más o menos tiempo, pero desde el ángulo estrictamente emocional, la incidencia de esta revolución ocasionada por una enfermedad está siendo muy acusada. Es el momento de, a partir de este diagnóstico, hacer esfuerzos preventivos.

                 Una lacra de los tiempos postmodernos que estaba residenciada en apenas algunas profesiones y unos cargos directivos y escalones muy concretos, lejos de diluirla, no podemos permitir que se extienda como una mancha de aceite por las clases medias y entre aquellos sectores que sostienen el Estado del bienestar. ¡Reaccionemos!

 

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