sábado 18/9/21
EDITORIAL

Las prisas de la Hostelería: 100.000 negocios en vilo

hosteleria

Son algo más que prisas o ansiedad. Es una urgencia innegociable en la que le va la vida a 100.000 negocios. Son tantos como cierres están sobre la mesa si el fondo de rescate europeo no se vehicula y alcanza, de lleno, a bares y restaurantes que hace demasiado tiempo que rebasaron, en negativo, la fase de agonía. Es el apremio ultimísimo de la respiración artificial, la asistencia de las postrimerías.       

     Ya resulta triste que todo un gremio le pida al gobierno “seriedad” en la distribución de esas ayudas; como si se diese por sentado de antemano, más que temerse, que esas ayudas podrían correr el riesgo de desperdiciarse, de no alcanzar al destinatario final, de tramitarse de forma chapucera o incompleta o parsimoniosa. Para nada.

            Hacer frente al pago de gastos fijos y deudas con proveedores y acreedores se ha convertido en un increíble reto para quienes ya veían venir, desde el inicio de la pandemia, que les iba a resultar prácticamente imposible mantener arriba la persiana de sus establecimientos. Y el punto sigue siendo hoy absolutamente crítico: sólo en el pasado mes de febrero, el número de trabajadores del sector en situación de ERTE experimentó una fortísima subida, aumentando en más de 100.000 personas; no en vano, la restauración, sumada a los alojamientos, deja prácticamente la mitad de los empleados de toda España a los que no ha quedado otra que acogerse a este circunstancial salvavidas.  

            Nuestros servicios son el alma del país. Por supuesto nuestra industria, nuestro campo, nuestra riqueza cultural… pero, sin aquellos, el turismo internacional sería imposible, y nuestra propia forma de vida, transformada en un singular y confortable estilo, quedaría deteriorada o destruida, fuertemente alterada. El gobierno tiene una ocasión de oro para no fallar, una vez más. No se trata de tomar decisiones, algo que ha practicado demasiado tarde y con demasiados defectos. Es la hora simplemente de conseguir que la estrategia de recuperación diseñada para el conjunto de Europa, desde Bruselas, se conduzca hasta buen puerto. ¿Nos llevarán hasta el abismo nuevos y desesperantes errores de gestión?

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