martes 19/1/21
EDITORIAL

Los presidentes y las lenguas: Macron 5 - Sánchez 0

El presidente francés, Emmanuel Macron ha anunciado que prepara la ciudad de la lengua francesa como gran legado de su mandato. Construirá un ambicioso espacio de divulgación, formación y protección, que se instalará en el mismo castillo en el que se decretó, nada menos que en 1539, el uso del francés de manera oficial.

Podría pensarse a la ligera que se trata de un ejercicio de esa clase de chovinismo y nacionalismo al que nuestros vecinos han sido tan propensos en otros tiempos históricos. Pero no. El francés, como el chino o el inglés o, sin ninguna duda el español, son por mil y una razones las grandes lenguas del mundo, verdadero patrimonio de la Humanidad cada una de ellas. Va de suyo que cada una de las naciones que las vieron nacer las promuevan, las mimen, las exporten allá donde puedan, las patrocinen… sientan orgullo. Y ahí debe encuadrarse la iniciativa de Macron.

Precisamente por ello, los españoles no podemos sino mirarla con profunda envidia y rabia. A diferencia del presidente francés, el nuestro no sólo no promueve ni mima ni patrocina el español, ni trabaja activamente por su exportación, sino que atiende sumiso, en cambio, las locas peticiones de sus independentistas socios (especialmente en Cataluña) para arrinconarlo, marginarlo y preterirlo de manera caciquil e, incluso, inconstitucional.

Ningún país merece a un líder que, a nivel oficial y usando espuriamente los resortes del Estado, atente de forma continua y premeditada contra su riqueza cultural y los propios derechos de los ciudadanos. La pequeñez intelectual y la pobreza de espíritu no deberían apoderarse nunca de las más altas instituciones de ninguna gran nación. Ni deberíamos acostumbrarnos ni callar, como pueblo, ante las patochadas y los dislates promovidos sin freno ni miramientos desde esas alturas.

 

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