miércoles 21/4/21

Estrella Digital

EDITORIAL

La niñera, la Fiscalía y la podredumbre política

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          La malversación de caudales públicos no es un asunto menor, y puede venir determinada no sólo por lo que establece, con puntos y comas, el Código Penal; en no pocas ocasiones es algo que se ve, y que encaja en el tipo delictivo que se resume, en términos coloquiales, en que usar el dinero que es de todos para fines espurios y de enriquecimiento personal constituye, sin paliativos, un atraco a mano armada incuestionablemente inaceptable. En ningún tiempo ni lugar ni circunstancia.

            En cualquier democracia seria, y exigente con quienes ostentan en sus estructuras de poder alguna responsabilidad, el caso de la niñera de Podemos pasaría, con mucho, de quedar relegado a la categoría de episodio pintoresco y chocante, reflejo de una clase política decadente, en cierto modo en proceso de putrefacción, y que se prodiga casi a diario en las más insospechadas muestras de patetismo, algunas de ellas claramente ofensivas para el ciudadano medio que hace su vida esperando no ser molestado ni agredido, simplemente.

            Así, tiene todo el sentido del mundo que la Fiscalía se haya puesto manos a la obra (otra cosa será el final de la película) para determinar por qué Iglesias y Montero, como papás, habrían confiado el cuidado de su menor, desde que nació en agosto de 2019, a la ex diputada del partido, María Teresa Arévalo Caraballo; y para esclarecer por qué, pese al carácter absolutamente privado del encargo, la niñera Arévalo lo compatibilizó en algún momento con un sueldo del grupo parlamentario de la organización, incluso con un salario de Igualdad, tras ser nombrada por la pareja del vicepresidente jefa de gabinete adjunta de su cartera.  

            Esta penúltima investigación que afecta al núcleo de la formación morada pone de relieve dos aspectos. Primero, que los comportamientos (veremos hasta qué punto ilegales) que se encuadran y derivan del ‘caso Neurona’ pudieron no ser, ni mucho menos, aislados. Segundo, y más significativo y concluyente, que, más allá de la resolución del expediente de esta famosa canguro, quienes anunciaban hace cuatro días la conquista de una regeneración de la vida pública plena, no sólo de fondo sino estética, simplemente han venido a sobrecargar el lodazal de una política que hace que los españoles, de largo, sigamos siendo los europeos que peor ponderamos a nuestros dirigentes. ¡Y con qué razón!

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