miércoles 14/4/21

Estrella Digital

EDITORIAL

El necesario y justo apoyo a las empresas taurinas

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Resulta inconcebible certificar que, incluso en momentos de emergencia social y ante una pandemia que sigue desbocada y arrasando la economía, sin dejar títere con cabeza, haya quienes se mantengan aferrados y esclavos de su sectarismo, quienes sigan cosidos a la sinrazón y antepongan, sin reparos ni miramientos, la ideología al bienestar, incluso a la Justicia.

            No es que haya causado un enorme estruendo, pero sí se ha colocado en el centro de un griterío marginal y, fundamentalmente, antisistema, la decisión de la Comunidad de Madrid de destinar más de 700.000 euros de ayudas a doce empresas ganaderas, enfocadas en el sector taurino, en el plan de ayudas por el covid-19.

            Esas subvenciones a quienes, desgraciadamente, han acreditado fortísimas pérdidas por la pandemia, se consideran por esa minoría marginal y gritona ilegítimas, como ilegítimas se consideran las también (exiguas) subvenciones que, dentro del citado sector, llegan desde Bruselas emitidas como parte de la Política Agraria Común.

            La presidenta Ayuso puso en su momento en marcha un ‘Plan Estratégico para la Investigación y el Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario’ con una sensacional utilidad y un justificadísimo fundamento en una región que no sólo vive de sus grandes capitales, empezando por Madrid, sino para la que el campo y la sierra constituyen una riqueza esencial.

            Podrá insistirse desde entidades como la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia en que este soporte público a quienes se entregan a lo rural, a nuestros animales, al sostenimiento de la naturaleza en tiempos en los que preservar el ecosistema debería ser una prioridad, son ociosas, injustas. Tendrán esas asociaciones derecho a alzar su voz y a mantener flameantes sus proclamas. ¡Sólo faltaba!

            Pero es penoso y de una insolidaridad atroz que, en medio de una destrucción de puestos de trabajo bestial, haya quienes antepongan sus consignas y sus eslóganes al sentido de la lucha por la supervivencia que emprenden cada día, y ya va casi un año, miles y miles de familias que (también las que viven del toro de lidia) tienen derecho a salir adelante. Ellas y sus hijos.

 

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