martes 27/7/21
EDITORIAL

Con el material anti-covid19 no se juega

jeringas covid

En el último año, coincidiendo y por causa de la crisis del coronavirus, se han multiplicado los casos de abuso, y directamente de estafa, de empresarios asiáticos, principalmente chinos, a empresas e instituciones españolas; algunos incluso, millonarios en las cuantías, están residenciados en su resolución en nuestros tribunales de justicia.   

            El abastecimiento de equipos de protección individual fue un problema durante meses por cuestiones de escasez o ausencia de lo que se demandaba, y con urgencia como era lógico. Hoy el problema es otro: que ese material sea útil, que proteja, que sea efectivo y cumpla su función de evitar que sigan los contagios, la enfermedad, las muertes.

            Son varios los establecimientos que se han visto obligados a retirar mascarillas que, en realidad, o no lo eran o eran defectuosas. La cadena Ahorramás ha sido la última en anunciar la retirada de las fabricadas por BKA Sport por un fallo de fabricación detectado en algunos controles de calidad y se ha comprometido a devolver el precio de quienes las han comprado… ¡en el caso de que no estén usadas o los compradores infectados!

            Las mascarillas defectuosas eran las fabricadas para niños de hasta 9 años, de hasta 14 años, las catalogadas como junior/adulto y las estipuladas como adulto/senior. O sea, han afectado a todas las edades.

            En los inicios de la pandemia en España, apenas una corporación industrial de enormes dimensiones como Mondragón pudo fabricar equipos de protección de calidad. Hoy, compañías farmacéuticas como Farmaquivir están liderando la producción de mascarillas con las máximas garantías, con todas las homologaciones y certificaciones nacionales e internacionales en el mercado.

            Todo empresario tiene, más allá del noble y legítimo objetivo del lucro, inherente a su actividad, una responsabilidad social. Más que nunca, quienes operan en el ámbito sanitario o han entrado en él de golpe y porrazo deben ejercerla. Y en una España sembrada de cadáveres por el covid19 y con las UCI’s aún a unos niveles altísimos de ingresos, eso significa que para la protección de salud la única vía aceptable es apostar por la calidad. Con la salud, menos en tiempos de calamidad colectiva, no se juega.

Comentarios