lunes 12/4/21

Estrella Digital

EDITORIAL

No más campañas electorales con ‘kale borroka’

congreso

        Hay pocas acciones más repugnantes en la vida democrática de cualquier nación que la violencia de raíz política, perpetrada ésta de manera sistemática, organizada, premeditada, con el objetivo de desgastar a un rival considerado como enemigo, de destruirlo; y esto, en su literal extensión, causando devastación material y humana.

            Por desgracia, en España el fenómeno nos resulta conocido, al haberlo experimentado en carne propia durante más de medio siglo bajo el fuego, las bombas y las pistolas, de la banda asesina ETA. Pero también de sus compinches, de sus palmeros, de los batasunos de turno que hacían invivible la libertad para ejercer el sufragio en el País Vasco. Legislatura tras legislatura, elección tras elección.

            Ahora, cuando esa pesadilla nos parecía lejana y casi olvidada, nos hemos topado con la nueva ‘kale borroka’ separatista. En realidad no es tan nueva, porque va para una década que el odio se ha exacerbado de una manera salvaje, inaceptable y hasta delictiva por parte de los dirigentes independentistas del más variado pelaje ideológico. Pero, en el caso de Vox y en la campaña que ha precedido al 14F, se han atravesado casi todos los límites.

Un sistema teóricamente abierto, un escenario en el que cada cual puede depositar la papeleta con el signo y el nombre que considere, queda completamente degradado, corrompido, prostituido, cuando algunos de quienes figuran en esas papeletas (aunque sólo sea uno) es recibido en un mitin a palos, a pedrada limpia, amenazado de muerte.

Es imposible que pierdan la dignidad quienes así proceden, estos bárbaros cuyo espacio debería estar entre barrotes y no en las calles y las plazas, porque hace tiempo que esa dignidad se la dejaron por el camino. Pero el Estado de Derecho no puede seguir por donde va. Sin identificaciones, sin detenciones, sin procesos contra quienes juegan a matar al contrario. El fascismo no debería haber tenido cabida jamás en la Historia; menos en un siglo XXI que ya se ha comido su primer cuarto. Tampoco el fascismo de estelada y barretina. Todos perdemos cuando hay crimen sin castigo.

Comentarios