domingo 25/10/20
EDITORIAL

Madrid prevalecerá frente al linchamiento y la fobia

ayuso
Imagen Comunidad de Madrid

El caudillo del separatismo catalán, presidente Torra, ha recomendado no viajar a Madrid y ha anunciado que controlará a los viajeros procedentes de la capital en aeropuertos y estaciones. ¡Ni pintada! El mensaje no tiene estrictamente un calado sanitario, ni un fundamento exclusivamente técnico. A río revuelto, ganancia de mercaderes; de aquellos que comercian con la identidad, de los especialistas de la exclusión. El balón pasaba a metro y medio y uno de los grandes animadores de la infausta sedición del 1-O lo ha chutado con ganas.

Y lo ha hecho porque el partido que se ha iniciado no es el de los ciudadanos, empezando por la clase política, todos enfundados en la elástica nacional, peleando para ganarle la partida al coronavirus (¡en ése deberíamos estar, sin fisuras!). Es el de socialistas de un lado, podemitas de otro, y nacionalistas radicales por la banda trotando para vapulear, en primera instancia a la presidenta Ayuso, y por extensión al Partido Popular.

Resulta sencillamente grotesca la tarea de hacerle oposición a la oposición, pero en esas estamos habida cuenta de las manifiestas carencias en la gestión que han acreditado Pedro Sánchez y sus aliados, dentro y fuera del gobierno. Algo desgarradoramente inaudito.

Madrid vuelve a ser blanco y campo de batalla de la izquierda y el movimiento antisistema. Todo vale: la manifestación, la algarada, el grito… hasta el desacato a una autoridad que sencillamente intenta evitar, sin alcanzar la inalcanzable perfección, la propagación del veneno del covid19, que sigue corriendo de compatriota en compatriota llevando cada día a demasiados al cementerio.

Difícilmente se puede imaginar una mayor campaña de despropósitos, de insolidaridad, de señalamiento y persecución de un ejecutivo regional al que se ha colocado en el centro de la diana por la dejación de funciones que deberían estar siendo desempeñadas, en un país normal, por el inquilino de La Moncloa.

Y, aun así, los promotores de este linchamiento fracasarán. Es elevadísima la capacidad de resistencia que tiene el pueblo madrileño. Es demasiada la resiliencia que ha acreditado históricamente frente a las embestidas de minorías destartaladas o histéricas, lleven más o menos alto el puño.

Es el momento de que la presidenta Díaz Ayuso tome oxígeno para encarar esta batalla frente a la enfermedad; de que actúe midiendo los pasos pero pisando fuerte; sin complejos y sin tregua, dejando arrumbados en un sótano oscuro a los profesionales de la intoxicación y la banderola. Con un poco de paciencia, y con el apoyo de la mayoría, que lo tiene, sólo es cuestión de tiempo que lo consiga. Es una cuestión crucial. Nos va la vida.

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