miércoles 23.10.2019

Libertad para dos presuntos yihadistas a los que el TS ordenó volver a juzgar

La Audiencia Nacional ha dejado en libertad a los dos presuntos yihadistas de Ceuta juzgados de nuevo esta semana por orden del Supremo, que revocó sus penas de 17 años de cárcel, al entender que la declaración del testigo protegido en la que se basó la sentencia no tuvo las suficientes garantías

Imagen de un yihadista detenido
Imagen de un yihadista detenido

La Sala adopta esta decisión en sendos autos al considerar que no "resulta imprescindible la medida cautelar de privación de libertad" que pesaba sobre ellos mientras esperan la nueva sentencia, al haberse celebrado ya el juicio, finalidad para la que fue adoptada la medida.

No obstante, la Audiencia les impone otras medidas cautelares como designar domicilio y comunicar cualquier cambio del mismo y comparecer semanalmente en la Audiencia Nacional o en el tribunal o Juzgado más cercano a su domicilio, les prohíbe su salida de España y les obliga a entregar el pasaporte y comunicar teléfonos fijos y móviles en los que ser localizados.

Los dos acusados -Abdelilah Chellaf Baali, alias Stilike, de 37 años y nacido en Marruecos, e Icham Abdeselam Mohamed, de 36 años y nacido en Ceuta- han sido juzgados esta semana ante un tribunal de la Audiencia Nacional distinto al que dictó la sentencia revocada.

La Fiscalía pidió este miércoles 24 años de prisión para ambos en el nuevo juicio después de que el Tribunal Supremo anulara sus condenas a 17 años de cárcel.

En concreto, el fiscal solicitó para cada uno de ellos 17 años de cárcel por integración en organización terrorista y depósito de armas de guerra con fines terroristas, a lo que ha añadió una solicitud de 7 años por autoadoctrinamiento terrorista.

En la sentencia anulada, la Audiencia les condenó a 17 años de cárcel al estimar que desde 2011 y hasta su detención en 2017 integraban un grupo que se reunía "en la más estricta confidencialidad" en la zona de Arcos Quebrados, en el barrio ceutí de El Príncipe, "para tratar temas de la yihad islámica", "ensalzar atentados suicidas del Dáesh" e "incitar a cometer actos similares".

Para condenarlos, el tribunal dio credibilidad al testimonio de un testigo protegido que dijo que conocía a los condenados porque durante un tiempo se dedicaron al tráfico de drogas y que manifestó que en las reuniones se habló de hacer "algo en Ceuta" por los "hermanos", además de revelar que poseían armas de guerra -un fusil de asalto con munición y dos machetes-.

El Supremo revocó la condena con el argumento de que la Sala que juzgó a los dos acusados estableció, sin la motivación exigible, la protección máxima al testigo de cargo, que declaró en la vista mediante videoconferencia, sin ser visualizado y con la voz distorsionada.

Para la Fiscalía, ambos suponen "un peligro real", cuya detención en 2017 por parte de la Guardia Civil "evitó un atentado" y señaló que el testimonio del testigo protegido "no es la única prueba" y que, aún así, "una persona capaz de arriesgar la vida merece credibilidad".

Durante la nueva vista, el testigo, que ha declarado sin ser visto y con la voz distorsionada, ha explicado que no tiene enemistad con los acusados y que presenció las reuniones en las que "veían vídeos de lo que hacían sus hermanos" y vio las armas que después fueron encontradas.

Además, relató que sabía dónde estaban escondidas las armas porque una madrugada, mientras se encontraba dentro de su coche aparcado en un mirador, vio a dos personas, una de las cuales "parecía ser" Icham enterrando "un bulto con forma de escopeta".

Abdelilah e Icham sostuvieron su inocencia en el turno de última palabra del juicio. 

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