martes 20/4/21

Estrella Digital

La juguetera Lego le gana la batalla al uso obligatorio del etiquetado en catalán

La plataforma catalana Plataforma per la Llengua se puso en contacto con el fabricante Lego para comunicarle que, de conformidad con el Código de consumo de Cataluña es obligatorio el etiquetado en catalán

juguetes

La Comisión Europea considera ajustado a la normativa comunitaria que no sea obligatorio el etiquetado en catalán de los juguetes que se venden en Cataluña.

El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, ha contestado por escrito a una pregunta de los eurodiputados de ERC Jordi Solé y Diana Riba sobre “las obligaciones legales de las empresas en relación con el etiquetado de los productos para su venta en Cataluña".

Los parlamentarios republicanos han formulado esta cuestión al Ejecutivo comunitario después que la organización no gubernamental catalana Plataforma per la Llengua se dirigiera al fabricante Lego para comunicarle que, de conformidad con el Código de consumo de Cataluña (Ley 22/2010), en Cataluña es obligatorio el etiquetado en catalán.

En su respuesta, a la que ha tenido acceso Servimedia, el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, les explica que según la Directiva 2009/48/CE sobre la seguridad de los juguetes, los fabricantes e importadores garantizarán que los juguetes vayan acompañados de las instrucciones y de la información relativa a la seguridad “en una o varias lenguas fácilmente comprensibles para los consumidores, según lo que decida el Estado miembro”.

En el caso de España, explica que la directiva ha sido transpuesta por el Real Decreto 1205/2011, que solo establece que las instrucciones y la información relativa a la seguridad estén redactadas al menos en castellano.

A petición de Bruselas, el Gobierno español precisó que ese decreto y otras sentencias del Tribunal Constitucional obligan a los fabricantes y distribuidores de juguetes de España a etiquetar sus productos “al menos en la lengua nacional española (‘castellano’), aunque ello no les impide utilizar otras lenguas, como el catalán”.

“Esta posición parece coherente con las disposiciones pertinentes de la directiva”, concluye el comisario Breton en su respuesta parlamentaria.

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