lunes 29/11/21

La investigación judicial a Fainé y Brufau, la venganza de Luis del Rivero

Luis del Rivero ha conseguido este jueves que la Audiencia Nacional impute al presidente de Repsol, Antonio Brufau, y al expresidente de CaixaBank Isidro Fainé por un supuesto espionaje

Luis del Rivero, el empresario murciano que soñó con levantar un imperio con un capital inicial de menos de 250.000 euros, ha conseguido este jueves que la Audiencia Nacional investigue al presidente de Repsol, Antonio Brufau, y al expresidente de CaixaBank Isidro Fainé por un supuesto espionaje.

Se trata de su segundo triunfo judicial, tras haber conseguido que otro de sus enemigos, el expresidente de BBVA Francisco González esté siendo investigado por haber recurrido presuntamente a los mismos servicios del excomisario José Villarejo.

La estrategia judicial de Del Rivero ha puesto por el momento contra las cuerdas a estos pesos pesados de la historia empresarial española y con ello ha salpicado el nombre de gigantes del IBEX 35 como BBVA, CaixaBank y Repsol.

Los intentos del expresidente de Sacyr por controlar empresas de sectores estratégicos han pasado de las portadas de la prensa económica a los sumarios de la Audiencia Nacional, que investiga el presunto espionaje que estas grandes empresas habrían encargado a Villarejo para frustrar las operaciones.

ASALTO A REPSOL

Tras el intento fallido por hacerse con el control de BBVA a finales de 2004, a pesar de que buscó el apoyo del Gobierno, del Banco de España e incluso de la oposición, Del Rivero volvió a la carga años más tarde y puso el foco en Repsol.

Entró en el consejo de administración de la petrolera después de que Sacyr comprara un 9,2 % por 2.855 millones y se convirtiera en el segundo accionista de la compañía.

La operación, ejecutada en octubre de 2006, permitió a Del Rivero y a Juan Abelló, entonces vicepresidente de Sacyr, ocupar sendas sillas en el consejo, con la intención, según aseguró entonces el empresario murciano, de aspirar "sólo" a un 10 %.

Diez días después se desdecía y aseguraba que quería alcanzar el 20 %, empeño que se materializó en diciembre de ese año cuando alcanzó el 20,01 %, lo que le situaba como primer accionista por delante de La Caixa, que controlaba el 14,1 %.

Inmediatamente se desató una guerra entre Del Rivero y el presidente de Repsol, Antonio Brufau, un enfrentamiento justificado entonces por diferencias sobre la cuantía del dividendo pero que escondía una pugna por el control de la petrolera.

Sacyr Vallehermoso, acuciada por la deuda que soportaba por haber entrado en Repsol, reclamaba a la petrolera mantener o aumentar la retribución al accionista, en contra del criterio de Brufau.

Tras varios tiras y afloja en el seno del consejo, en enero de 2010 el máximo órgano de Repsol ratificó, en ausencia de los representantes de Sacyr, la gestión de Brufau, muy próximo a Fainé.

El consejo aprobó además recortar el dividendo un 19 %, y Del Rivero se vio obligado a buscar apoyos al otro lado del Atlántico; en agosto de 2011, alcanzó con la petrolera mexicana Pemex un acuerdo para sindicar los derechos de voto de sus respectivas participaciones del 20 % y del 4,81 % en Repsol.

Al mismo tiempo, el grupo mexicano se comprometió a adquirir un 5 % más de la petrolera española antes de un mes y alcanzar un 29,8 % conjunto, lo que habría disparado los temores en el resto de accionistas, entre ellos La Caixa, ante una posible opa hostil.

EL PAPEL DE VILLAREJO

A partir de ese momento, según el relato de la Fiscalía Anticorrupción que ha asumido el juez Manuel García Castellón, Brufau habría acudido -de la mano de CaixaBank- al celebérrimo comisario Villarejo para desmantelar la estrategia de Sacyr y Pemex.

El auto de imputación por cohecho a Brufau y a Fainé apunta que a finales de 2011 los jefes de seguridad de la petrolera y la entidad financiera contrataron sus servicios para salvaguardar los intereses de ambas compañías e impedir la toma de control.

De la ingente documentación analizada se desprende, según el juez, que la cúpula de ambas empresas estaba perfectamente al tanto de los trabajos de espionaje realizados en 2011 y 2012 por Cenyt, la misma sociedad del excomisario a la que BBVA había encargado durante años el espionaje del expresidente de Sacyr.

Del Rivero, que este miércoles declaró en la Audiencia Nacional como perjudicado por las supuestas escuchas en la época en la que intentó hacerse con el control de BBVA, y que llegó a decir que descartó esa idea tras ver arder la torre Windsor, consigue ahora que la justicia investigue a dos enemigos más.

La decisión del juez cobra especial relevancia porque, a diferencia de Francisco González -ya retirado de BBVA y que renunció incluso a su cargo de presidente de honor de la entidad- tanto Fainé como Brufau siguen ocupando puestos de relevancia.

El veterano Fainé es el presidente de la Fundación La Caixa, principal accionista de CaixaBank incluso tras la fusión de esta entidad con Bankia, por encima del Estado, además de presidente de CECA, la patronal de las cajas de ahorros y los bancos creados por ellas.

Brufau, por su parte, continúa al frente de Repsol. 

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