viernes 15.11.2019

El independentismo prepara su respuesta a la sentencia entre dudas internas

El independentismo se prepara, con nerviosismo y entre dudas internas sobre la estrategia a seguir, para afrontar la sentencia del "procés" y gestionar su impacto emocional, con una respuesta desde las instituciones y en las calles imprevisible, que puede poner en un aprieto a los Mossos d'Esquadra

Imagen de Archivo
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Desde la prisión de Lledoners (Barcelona), Jordi Sànchez ya avanzó que este fin de semana, en vísperas de que se conozca la sentencia del Tribunal Supremo, se le iba a hacer muy largo, después de ya casi dos años de prisión preventiva.

Los presos y el mundo soberanista coinciden en que cualquier fallo que no sea la absolución representará una injusticia que, además, no contribuirá a solucionar el conflicto catalán, que insisten que es de carácter político.

Sea como sea, la sentencia se colará como un vendaval en la campaña electoral del 10 de noviembre, que puede llegar a estar más focalizada en el conflicto catalán, si cabe, que la del 28 de abril.

De hecho, la consecuencia más inmediata de unas condenas -y las consiguientes inhabilitaciones- será que JxCat y ERC perderán a sus principales candidatos para el 10N: los presos Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull, Joaquim Forn, Oriol Junqueras y Raül Romeva.

Tras la sentencia se intensificarán las voces en favor de una ley de amnistía, algo que ya ha sacado a colación el candidato de ERC Gabriel Rufián, que ha invitado al resto de partidos catalanes a incluirla también en sus programas electorales.

Como en las elecciones del 28A, JxCat y ERC no han logrado para el 10N un proyecto unitario, pero la sentencia ofrecerá una oportunidad para exhibir unidad en la respuesta, que tendrá una vertiente institucional y otra en la calle y que vendrá marcada por las apelaciones de partidos y entidades a asegurar su carácter pacífico.

Es en el tipo de acciones y en su grado de intensidad donde hay más dudas en las filas independentistas, que han empezado a aflorar en forma de discrepancias públicas.

El exconseller Antoni Comín, huido a Bélgica, ha abogado esta semana en una entrevista con El Periódico por "buscar el desgaste económico del Estado", reflexión rebatida por la consellera Àngels Chacón, con el argumento de que "perjudicar la economía española perjudica también a Cataluña"; y hasta el expresident Artur Mas ha salido al paso: "No quiero que el precio sea hundir mi economía".

En la institucional, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, llevará al Parlament una propuesta de respuesta, que con toda probabilidad se debatirá en un pleno específico.

Torra solo ha explicado que su iniciativa se fundamentará en el voto, la democracia y la defensa de los derechos fundamentales, entre los que cuenta la autodeterminación, mientras que como respuesta popular ha avalado la "desobediencia civil".

En la calle, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural llaman a la movilización inmediata nada más conocerse la sentencia.

Además, prevén que el miércoles se inicien cinco marchas a pie desde Girona, Vic (Barcelona), Berga (Barcelona), Tàrrega (Lleida) y Tarragona, que confluirán en Barcelona el viernes 18 de octubre, y coincidirán así con la huelga general convocada ese día por sindicatos independentistas.

A estas columnas se sumarán los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), en el ojo del huracán desde las detenciones de siete de sus activistas que se encuentran en prisión preventiva por preparar presuntamente actos terroristas.

En pleno pulso entre fuerzas políticas por el relato -¿mantiene el independentismo su apuesta por la vía pacífica o ya surgen ramas dispuestas a acciones violentas?-, en JxCat y ERC hay dirigentes que temen la estrategia incontrolada de los CDR en unas movilizaciones que se prevén masivas y con multitud de puntos calientes.

Aquí no solo está en juego la imagen del independentismo, sino también la del cuerpo de los Mossos d'Esquadra, que con el conseller de Interior, Miquel Buch, de JxCat, deberán encargarse de mantener el orden en las calles, tratando además de no dañar aún más la relación con la Guardia Civil y la Policía Nacional.

En estos últimos días, Cs, el PSC y el PPC han insistido en emplazar al Govern y a los responsables políticos de los Mossos d'Esquadra a garantizar los derechos no solo de quienes se manifiesten sino también de los que no se sumen a las protestas.

Y si el independentismo se prepara para multiplicar sus protestas en la calle, desde Sociedad Civil Catalana (SCC) ya avisan de que habrá respuesta en sentido contrario, en forma de movilizaciones, por parte de los catalanes favorables a la unidad de España. 

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