lunes 17/1/22

Ricardo Bofill, uno de los arquitectos españoles de mayor proyección internacional, ha fallecido este viernes en Barcelona a los 82 años, y con él desaparece un "arquitecto nómada", como él mismo se definía, que deja un legado arquitectónico y urbanístico distribuido por todos los continentes, desde Europa a África, de América a Asia.

Bofill acumuló una larga trayectoria en los campos de la arquitectura, el diseño y la planificación urbana, con obras de diseño urbano como la Place de l'Europe de Luxemburgo, el barrio Antigone en Montpellier (Francia), la Nueva Bocana del puerto de Barcelona o la remodelación y ampliación del aeropuerto de la capital catalana, donde también proyectó el Teatre Nacional de Catalunya y el Hotel W.

El autor del también emblemático edificio Walden 7 de Sant Just Desvern (Barcelona) será recordado por su "arquitectura visionaria e innovadora", según ha destacado hoy su Taller de Arquitectura (RBTA), que había fundado en 1963 con un espíritu transversal en cuyo grupo inicial figuraban arquitectos, ingenieros, sociólogos y filósofos, entre ellos Salvador Clotas, Ramón Collado, José Agustín Goytisolo, Joan Malagarriga, Manuel Núñez Yanowsky, o la actriz Serena Vergano, su primera esposa.

Ese espíritu transversal se mantiene hoy en día, con sus dos hijos, Ricardo Emilio y Pablo, al frente de la oficina desde hace ya unos años, que lideran un equipo de más de cien profesionales de treinta nacionalidades que actualmente desarrollan numerosos proyectos.

Nacido el 5 de diciembre de 1939 en la ciudad de Barcelona, Bofill deja una amplia y variada producción arquitectónica, así como numerosos proyectos en curso.

Entre estos proyectos abiertos figuran el Royal Arts Complex en Arabia Saudí y el aeropuerto de Chongqing, en China.

Desde sus innovadores conjuntos de vivienda colectiva de sus primeros años, como los edificios Walden-7 y la Muralla Roja de Calpe, hasta infraestructuras como el Aeropuerto de Barcelona, la sede corporativa de Shiseido Ginza en Tokio y la de Cartier en París, y proyectos más recientes como la Universidad Mohammed VI, con sedes en Ben Guerir y Rabat, Ricardo Bofill destacó desde sus inicios por cuestionar el pensamiento dominante en arquitectura.

Supo combinar el neoclasicismo de algunos de sus edificios con el posmodernismo de algunos de sus rascacielos, siempre adaptándose a la cultura local del emplazamiento del proyecto.

De esa filosofía surgió una ingente producción, integrada por alrededor de mil obras en cuarenta países, muy variada en sus formas estilísticas, que procuraban adaptarse al entorno y mantener un fuerte componente de innovación y riesgo.

Para despedir a Ricardo Bofill, los días 26 y 27 de enero se celebrará un acto en el que amigos, allegados y admiradores de su arquitectura podrán acudir a la emblemática sede del estudio para rendir homenaje al arquitecto, según ha anunciado el despacho RBTA.

La muerte del arquitecto catalán ha dejado reacciones dentro del mundo de la arquitectura, la política y la cultura, entre ellas la del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, para quien "su mirada cosmopolita y su legado arquitectónico serán siempre recordados dentro y fuera del país".

En declaraciones a Efe, el ministro de Cultura, Miquel Iceta, ha recordado "lo mucho que ha hecho por la arquitectura", así como por la proyección internacional de Cataluña y España. "No será nunca olvidado porque nos ha dejado joyas de las que disfrutaremos mucho tiempo", ha subrayado Iceta.

Por su parte, la consellera de Cultura, Natàlia Garriga, lo ha considerado "uno de los grandes exponentes de la arquitectura posmoderna" y ha recordado la Cruz de Sant Jordi que recibió en 1993 y la "huella imborrable" que deja tras su muerte.

El Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC) y su decana, Assumpció Puig, han lamentado la pérdida de "uno de los arquitectos catalanes con más proyección internacional" y con una trayectoria "marcada por la innovación".

El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, ha expresado su tristeza por la noticia: "Nos deja un brillante arquitecto, referente del urbanismo cosmopolita y que situó Barcelona entre las ciudades líderes en arquitectura moderna y contemporánea".

Se han sumado a las condolencias y valoración de la figura de Bofill el ayuntamiento de Sant Just Desvern, donde vivía y tiene su sede su taller; la asociación Òmnium Cultural, y dos de los equipamientos que construyó, el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) y el Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña (INEFC).

La población alicantina de Calpe ha anunciado que mantiene la declaración de 2023 como 'Año Ricardo Bofill' para celebrar que se cumple medio siglo de la construcción de uno de sus hitos, la urbanización La Muralla Roja, enclavada junto a uno de los acantilados del municipio. 

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