miércoles 20/1/21
EDITORIAL

El drama canario y la hipocresía de la sra. Oramas

Es asombrosa la impunidad que se ha establecido en España para esa casta de políticos -extendida en exceso- que usa y abusa de la mentira, la frivolidad… que va de aquí para allá con declaraciones ‘de quita y pon’ y cuyas palabras, en conclusión, valen lo mismo que una moneda de tres euros o de madera.

Canarias sufre hoy (su población entera, especialmente algunas de sus islas) la mayor crisis de inmigración ilegal de los últimos tiempos, incluyendo la última de los cayucos, tan bestia en sus dramáticos efectos; y Canarias dispone desde hace años y años de una política, en particular, representando sus intereses regionales -estos para empezar- en el Congreso de los Diputados.

En términos verdaderamente abracadabrantes e hiperbólicos, la señora Ana Oramas se despachaba a su aire hace escasas fechas contra Vox, tildando al partido de Santiago Abascal de racista, de xenófobo… acusándole de falta de solidaridad, poniendo en solfa sus supuestas falacias, machacándolo por intolerante… y, por descontado, implorando que pusiese fin, de una vez por todas, a su tremendismo; y esto, por anunciar Vox que a nuestras maravillosas islas se les venía encima una avalancha masiva de marroquíes y subsaharianos -sin papeles- sin precedentes.

Todo aquello de lo que se avisó ha ocurrido. Ahora se desesperan comerciantes, ciudadanos corrientes y molientes, por supuesto en especial los propietarios de hoteles… el desempleo crece y crece… las repatriaciones no funcionan… y hete aquí que la señora Oramas ha irrumpido, ahora, rasgándose las vestiduras, culpando de la caída turística a marroquíes y subsaharianos, haciendo una parábola con Lesbos en términos teatrales, denunciando una situación insostenible, y que para ella misma era hace unas semanas pura ciencia ficción. No sólo eso: la ciencia ficción era usada con los más patéticos, histriónicos e infundados modos para triturar en vano a Abascal.

¿Y ahora? Ahora el problema no es sólo el de un gobierno de España descoordinado, a ratos a paso lento y a ratos corriendo como pollo sin cabeza para poner un poco de orden en Canarias. El problema mayor es el de políticos que hoy dicen A y mañana B, que no comprenden ni escuchan a los ciudadanos a los que representan, que sustituyen el intelecto por la demagogia, que no sólo son inservibles para responder a los desafíos apremiantes sino que los minimizan y soslayan… o ni los entienden en sus cortas entendederas.

Muchos, como la señora Oramas, deberían sustituir sus prejuicios y la moqueta por la realidad y el asfalto. Las Islas Canarias bien lo valen.

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