domingo 9/8/20

El consejo de ministros serán los martes, ¿antesala de nuevos horarios en el Congreso?

La decisión de Pedro Sánchez de poner los martes los consejos de ministros puede ser el antecedente de una serie de cambios en la planificación semanal del Congreso, en concreto en sus horarios, cuya racionalización está en estudio debido a la carga de trabajo que supone que haya diez grupos parlamentarios

El consejo de ministros serán los martes, ¿antesala de nuevos horarios en el Congreso?

Son los martes cuando empieza en la Cámara Baja la agenda de los plenos: primero se reúne la Mesa, luego la Junta de Portavoces, nuevamente la Mesa, y ya a partir de entonces se celebra la primera sesión plenaria de la semana.

El horario suele arrancar a las 10.00 horas, que es la hora habitual de la Mesa, y continúa a las 12.00 con la Junta de Portavoces, de forma que a las 15.00 comienza el pleno en el hemiciclo.

Al fijarse los consejos de ministros los martes (presumiblemente, por la mañana), es muy probable que haya un solapamiento con las reuniones de la Mesa y de la Junta, y en particular con las declaraciones a los medios que los portavoces parlamentarios efectúan después.

Fuentes parlamentarias consultadas aseguran que no tiene por qué cambiarse el horario a raíz del cambio de fecha de los consejos de ministros.

Sin embargo, racionalizar los horarios es una tarea que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, tiene en mente y que la Mesa está dispuesto a analizar dentro de la implantación de un plan de igualdad para los trabajadores de la Cámara.

La propia Batet anunció una primera medida a mediados de diciembre: adelantar dos horras el cierre del registro de iniciativas parlamentarias, de manera que se haga a las 18.00 horas.

Se trata del primer paso de un recorrido que la presidenta ha trazado con la finalidad de favorecer la conciliación de los trabajadores del Congreso, que son centenares entre letrados, ujieres, informáticos, taquígrafos, asistentes, personal médico, etc. También hay que contar a los diputados y a los asesores que contratan los grupos.

Un borrador del citado plan de igualdad, que la Mesa de la legislatura pasada ya pudo analizar, muestra que entre las principales quejas de los empleados del Congreso figura la dificultad para conciliar vida laboral y vida familiar/personal, precisamente por los horarios de los plenos o de algunas sesiones de comisión.

Los intentos por cambiar los horarios no son nuevos; de hecho, que las sesiones plenarias de los martes comenzaran a las 15.00 horas, y no una más tarde, se aprobó en la legislatura en la que el Congreso estuvo presidido por Ana Pastor. Cs lo intentó en vano en la corta legislatura pasada.

Y antes, con José Bono al frente de la Cámara (2008-2011), las sesiones de control se pusieron a las 9.00 horas, en vez de a las 16.00. Las comisiones se encuadraron en la franja de la tarde de los miércoles.

Sin embargo, esta nueva legislatura enseña una peculiaridad: hay diez grupos parlamentarios, la cifra más alta desde 1979.

Ello se traducirá en unas sesiones plenarias más largas, toda vez que habrá más turnos de intervención; asimismo, como reconocen fuentes parlamentarias, es más que probable que las sesiones de los martes terminen bien entrada la noche, alrededor de las 22.00 horas o más tarde.

Durarán más las sesiones de control de los miércoles y durarán más las sesiones de los jueves, que son los días reservados para, por ejemplo, la aprobación o rechazo de los proyectos legislativos del Gobierno. Entre turnos de defensa de enmiendas y turnos de exposición, estos debates pueden alargarse demasiado.

Igual situación se prevé en las comisiones. Comisiones que serán muy numerosas porque, entre otros motivos, hay 22 departamentos ministeriales, y el listado de comisiones se adapta al de los ministerios previa reforma del reglamento del Congreso.

Contar diez grupos parlamentarios también generará efectos en los turnos de presentación de proposiciones legislativas.

Por regla general, los grupos disponen del mismo cupo cuando empieza la legislatura, independientemente de su número de diputados. Cuando todos los grupos lo agoten, lo que al ser diez puede llevar un par de meses, ese cupo se modula en función de la cifra de escaños, de mayor a menor.

Como se prevé una legislatura de mucho trabajo y horarios interminables, la conciliación se antoja tarea prioritaria. 

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