miércoles 21/4/21

Estrella Digital

EDITORIAL

Cataluña, 2021: y ahora, ¿qué?

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Todo ha cambiado para que todo siga igual. Con la perspectiva del paso de las semanas, la visualización sobre el presente y el futuro de Cataluña, y el denominado -con gran cursilería- encaje en España, deja un panorama de callejón sin salida, sin alternativas para el desbloqueo institucional y político, al menos en el corto y el medio plazo.

            Es así. El protagonismo de quienes están fugados de la justicia o entran y salen de prisión permanece, prácticamente, intacto; y sus bazas a jugar, también. El debilitamiento del espacio constitucionalista se daba tan por hecho y descontado antes del 14F, que el rol que PP-CS-VOX adoptarán desde el arranque de la nueva legislatura poco margen a la sorpresa puede ofrecer: de la resistencia a la andanada, y vuelta a empezar. Y el árbitro, Sánchez hasta ahora desde Madrid y a partir de ahora Illa desde Barcelona, sigue igualmente inalterable: el socialismo.

            Tras días y días de puro terrorismo callejero y vandalismo por el justo encarcelamiento de Hasél, una afrenta para los profesionales del delito y el alboroto, la que debería ser por razones más que evidentes la locomotora de España, o una de las dos, continuará achatarrada. La fuga de empresas ni se ha detenido ni se detendrá, la decadencia económica proseguirá, la crisis social se acentuará… y el empuje feroz y tóxico de los antisistema se hará patente siempre que la más mínima oportunidad lo propicie.

            No se trata de tirar, por consiguiente, la toalla. Al contrario. Es la hora de evaluar los innumerables errores de estrategia que se han cometido en la relación con los separatistas intransigentes, de no volver a repetirlos, de pensar en grande: sin complejos y sin reservas, en un enfrentamiento de ideas constante hasta merar las fuerzas de los radicales. Por supuesto, recurriendo al debate pero, siempre que proceda, igualmente a los tribunales.

            Sería una equivocación mayúscula que el Partido Popular profundizase en su plan de choque y hasta de guerra contra Vox. No es el enemigo, como tampoco lo es Ciudadanos, por mucho que Arrimadas y sus huestes coqueteen por aquí y por allá con el PSOE. Sólo sumando, desde la colaboración y el apego a una causa común (la defensa de la unidad de España, la prosperidad y la convivencia) será posible dar pasos para reconquistar una Cataluña mejor, y no dejarla en manos de quienes la desean, desde el nacionalismo más troglodítico y cavernícola, para ellos; revuelta y herida, arruinada, pero para ellos.

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