lunes 12/4/21

Estrella Digital

EDITORIAL

Casado vs Abascal: rectificar es de… supervivientes

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El líder del Partido Popular, Pablo Casado ha aclarado en las últimas horas algo que, tal vez, no necesitaba de aclaración alguna: en el discurso de la moción contra el presidente Sánchez, se dice ahora en Génova, “no hubo ataques personales contra Abascal”. Basta sencillamente consultar los ‘highlights’ de aquella sesión para corroborar que los hubo, muchos y de trazo terriblemente grueso, seguramente sorprendentes, muy claros y directos, a tumba abierta. Se retransmitieron en vivo y en directo entre aplausos de la bancada propia.

Probablemente lo más inteligente, desde el punto de vista político, habría sido reconocer que se pasó de frenada, que se le fue la retórica de las manos, que en un momento crucial se mostró excesivamente encendido, efervescente, incandescente… tal vez errando en la diana, que debería haber sido la persona cuestionada en aquel procedimiento parlamentario, o sea, el propio Sánchez.

Y aún así, el jefe de filas popular admite a medias un error y abandona una vía peligrosa que había iniciado en modo suicida, un tren seguro hacia el descarrilamiento al que se había montado. En efecto, sus fontaneros no tardaron en percatarse, como 47 millones de españoles, de que tras agarrar de las solapas a Abascal fue una auténtica legión de creadores de opinión de izquierda, extrema izquierda y antisistema quienes se deshicieron en elogios al sucesor de Rajoy. ¿Con qué intereses y objetivos? ¿En virtud de qué planes ese alineamiento contra natura?

Con España todavía sumida en una terrible crisis -sanitaria, social, económica y emocional-, Casado ha entendido a la perfección dos ideas, por otra parte rudimentarias. La primera, que había y hay un riesgo serio de fuga de votos en masa de los azules a los verdes con resultados eventualmente catastróficos para sus metas. La segunda, que no hay mayor celebración que pudiera hacer el bigobierno PSOE-Podemos que la de una guerra sin reglas en las dos principales y casi únicas fuerzas de la derecha. Rectificar, aun a medias, es propio no sólo de sabios sino, en muchos casos, de supervivientes.

 

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