viernes 14/5/21

Bajos vuelos ante una vacunación renqueante

Cancelación de vuelos

Superada la Semana Santa, con las aerolíneas perdiendo todavía más del 60% de su facturación, la pregunta del millón de dólares es si se llegará o no a salvar el verano y, desde luego, cómo podría evitarse el rejonazo a esa gran arteria de nuestra economía que es el turismo.  

            Más allá de las restricciones a la movilidad dentro de España y en otros países de la Unión Europea, de mantenerse el escenario actual de vacunación, ni de lejos se llegaría a pinchar a la mitad de los ciudadanos antes de julio y agosto, lo que ralentizaría abrumadoramente la llegada de turistas.

Es verdad que Pfizer o AstraZeneca no serán capaces por sí mismas de reactivar la actividad en el sector, porque no cabe esperar un escenario de inmunidad de rebaño hasta finales de 2021 o inicios de 2022 pero, o el gobierno toma la iniciativa y lidera una estrategia para adaptar el turismo a través de soluciones sanitarias y tecnológicas que mejoren las perspectivas, o la catástrofe por venir no va sino a dar la puntilla a un sector servicios.   

Es curioso que en nuestro país, no estándose encajando hoy los datos más negros de Europa o del mundo en términos de muertos y afectados, se esté proyectando, de puertas hacia fuera un gran temor. No tiene que ver con nuestra capacidad como sociedad de contención del covid-19, en la que se está día a día luchando con resultados aceptables, sino, como la propia Unión Europea advirtiera no hace tanto, con una actitud zigzagueante de las autoridades políticas; y, a mayor abundamiento con unas medidas que, un año después, proyectan un cierto caos que se erige en un penoso obstáculo para la recuperación, incluida

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