lunes 1/3/21
EDITORIAL

63.000 millones, 63.000 dolores: maldito covid

covid españa

En un mundo tan abrumadoramente inundado cada día de datos, estadísticas, tendencias macroeconómicas que son llevadas a una tabla o un gráfico…las grandes cifras ya casi no asustan ni conmueven; hace ya que perdieron su fuerza para causar impacto y pavor. Cosa distinta es la evocación de cada una de las historias, a flor de piel, que hay tras ellas.

            La pandemia ha hecho que se evaporen 63.000 millones de riqueza de las familias españoles y, conviene recordarlo por obvio que resulte, sus efectos no se han prolongado ni siquiera durante doce meses.

            Por estas fechas, en 2020, vivíamos con la ligerísima, muy muy tenue inquietud de un virus chino, en la idea de que nunca aterrizaría en la Península, más allá de que pudiese colarse aisladamente (causando poco daño, quizá alguna muerte solitaria) en alguno de los distritos de nuestras ciudades especialmente poblados por asiáticos. No había entonces mucho más, porque la economía permanecía incólume, sin medidas invasivas o restrictivas, paralizantes.

            Pero el calendario ha corrido inexorablemente y el retrato del Banco de España es demoledor. La incertidumbre nos está lastrando con un resultado estremecedor: empresas más endeudadas, muchas incógnitas sobre la capacidad para devolver sus créditos… y menor riqueza financiera de las familias. El balance es triste porque la virulencia es extrema, y la conclusión es que la crisis (no la sanitaria, la del bolsillo) está lejísimos de ser controlada, ni siquiera está adecuadamente monitorizada.

            España debe prepararse emocionalmente para un escenario nuevo y al que ya no podemos calificar de inesperado. La huella destructiva del covid19 se ve de lejos, y hemos de reaccionar cada día. No puede ni debe cundir el miedo. No puede ni debe imponerse el sálvese quien pueda.

            Como sociedad, nos encontramos ante la mayor prueba de resistencia de nuestra joven historia democrática, con diferencia. O nuestros políticos aciertan mientras los ciudadanos mantienen sus lazos de cooperación y colaboración, de solidaridad, su espíritu de sacar lo mejor de cada uno de ellos… o la tormenta que ya ha constatado el Banco de España, como las enfermedades más abominables, se hará crónica; y, entonces, sería tarde para absolutamente todo.  

 

Comentarios