¿Es posible llegar a resolver un problema psicológico mediante un procedimiento quirúrgico? ¿Puede el bisturí ayudar a restaurar el equilibrio emocional y mental perdido a causa de un defecto físico?
A lo largo de este artículo vamos a demostrar con ejemplos clarificantes, la enorme influencia que puede llegar a ejercer en nuestra psique una malformación congénita de nacimiento o un defecto grave adquirido de nuestra anatomía, y cómo, una vez corregido mediante una actuación quirúrgica, llega a desaparecer del todo o a atenuarse de tal manera, que deja de interferir en nuestra vida cotidiana.
Tomemos dos ejemplos:
- Un niño de 10 años con las orejas en soplillo, o prominentes
- Una mujer de 53 años mastectomizada por un cáncer de mama que permanece sin su pecho 13 años después de la cirugía
La cirugía plástica no solo cambia o mejora la apariencia física sino que mejora también el estado psicológico al aumentar la autoestima y el amor propio, de manera que la persona se siente mejor con ella misma. Está comprobado que quien tiene una alta autoestima, es más segura, le va mejor en el trabajo y en sus relaciones sociales e interpersonales.
Muchas mujeres afirman que su vida sexual mejora tras una mastoplastia (reducción, aumento, elevación…) al sentirse más atractivas y seguras. Evidentemente detrás está la personalidad de cada uno, pero es cierto que la actitud ante las relaciones mejora y se fortalece la seguridad en uno mismo.
Hay que tener cuidado con las adolescentes, pues su personalidad está aún en desarrollo, y si hay dudas lo mejor es esperar a que cumplan la mayoría de edad. Es fundamental que las expectativas sean realistas y acordes a la normalidad.
Niño de 10 años con orejas de soplillo
Las orejas prominentes o despegadas suelen provocar un gran trastorno sobre todo en los niños porque son objeto de burla de sus propios compañeros y porque condicionan su día a día. El problema en muchas ocasiones es externo, pues el niño no le concede importancia a la forma de sus orejas, pero sí le afecta la repercusión de su entorno.
Es impresionante observar la cara del niño la primera vez que se ve con las orejas operadas y en su sitio. Sí, es tremendamente injusto, pero este hecho obedece a la realidad. Por ello, estos casos hay que intervenirlos pronto, al inicio de la etapa escolar.
Mujer de 53 años mutilada por un cáncer de mama: 13 años sin un pecho
Todavía es más impresionante la expresión de alguien que lleva años con una sensación real de mutilación y que tras una intervención recupera su imagen.
El simple hecho cotidiano de ducharse, de vestirse recuerda lo que pasó una y otra vez, y hace muy difícil readaptarse a la vida normal. El carácter de la mujer le permite afrontar esta situación y convivir con ella, pero cuando accede a un reconstrucción mamaria y ve el resultado, su vida cambia y se siente mujer del todo otra vez. Es enormemente atractivo conversar con estas pacientes después de la intervención y comparar el cambio sustancial en el estado de ánimo.
Porque somos un todo, físico y psíquico, cuerpo y alma, forma y mente.
Dr. Jorge Fernández Delgado (Cirujano Plástico y Estético)
Director Médico Centro Integral de la Mama
C/ Castelló, 41 (28001-Madrid)
Tel: 915766320 / Fax: 914356072
e-mail: jorge@centrocim.es
Web: www.centrocim.es
