Victoria Moreno

Votaré a Susana Díaz

Votaré a Susana Díaz

A veces siento que tengo un sentido antiguo del ejercicio de la política. Conceptos y convicciones anteriores al marketing y la mercadotecnia política. Pienso y creo firmemente que una organización política es un proyecto colectivo, consensuado y compartido, y que debe de estar liderado por quienes se sienten más capacitados para defender y representar ese proyecto de todos sus compañeros. Las personas pasamos, pero las ideas, los objetivos y los proyectos deben permanecer.

Por eso pienso que debemos separar en los partidos políticos la aprobación de nuestro proyecto de la elección de dirigentes. El debate y consenso del proyecto político debería ser previo e independiente de la lícita competición por el liderazgo que debería producirse después, entre quienes estén más preparados para llevarlo adelante. Considero que esta es una de las modificaciones sobre las que se debe reflexionar si queremos modular y mejorar los procesos de elección directa de líderes por parte de los militantes y simpatizantes.

Así que me produce estupor y me horroriza cómo uno de los candidatos que se presenta a las primarias de mi partido, lanza un programa y lo modifica a los pocos días porque “no ha gustado a los militantes”. O cómo el mismo que ahora dice defender a brazo partido a la militancia, dijo hace apenas dos años que “el partido no es de sus afiliados” para incluir en las listas sin explicaciones a una periodista muy crítica con la organización. O cómo quien ahora aboga por un militante un cargo, permitió que su número dos fuera a la vez secretario general de una organización regional. Si el PSOE abandonó el marxismo, el de Karl, en 1.979, no fue para abrazar el de Gruocho en 2017: “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”.

Si el PSOE abandonó el marxismo, el de Karl, en 1.979, no fue para abrazar el de Gruocho en 2017

A día de hoy es impensable que la mercadotecnia no se tenga en cuenta e influya en la política pero no nos podemos permitir quedarnos solo en eso: convertirnos solo en marcas y productos que apelen sin más al sentimiento o a la conveniencia, que redacten eslóganes y consignas pendientes de su impacto en el mercado mientras obvian e ignoran la sustancia: el proyecto colectivo, las propuestas transformadores, los principios, los ideales, los valores, nuestra historia y nuestros hechos.

Por eso quiero que la próxima secretaria general del PSOE sea Susana Díaz. Porque su gestión como Secretaria General del Partido en Andalucía ha unido al partido, ha sido democrática, sin golpes de mano ni decisiones autoritarias. Porque su gestión como presidenta de Andalucía me hace quererla como presidenta para España. Porque cuando la escucho, cuando me informo sobre su trayectoria política, siento que militamos en el mismo partido y que tiene un proyecto claro nuestra organización y para el país, que no cambia según sopla el viento. El próximo domingo, votaré a Susana Díaz y el lunes seguiremos construyendo futuro.